Pereza

Captura de pantalla 2013-03-04 a las 14.05.06"¿Y por qué me tengo que acostar con él?" Horror. Llega un punto en que no te apetece. Y comienza la procesión de topicazos y excusas: me duele la cabeza, estoy hinchada, tengo la regla, mañana madrugo... Y a ellos les sucede igual. Sólo de pensarlo, se les esconde. Y arguyen lo mismo, incluso lo de que tienen la regla. No todos saben mentir, conste.

Dejen que les exponga un hecho: no se puede tener una vida sexual increíble si tu relación de pareja no es buena. Es falso, o un absurdo intento de auto engaño, pretender que el sexo va a arreglarlo todo en una relación. Nadie discute lo increíble que puede ser el polvo de reconciliación, ni cuestiono que a veces funciona para zanjar una discusión acallar la boca del otro con un beso o con otra cosa... Pero, pero, pero, si casi no os habéis dirigido la palabra en todo el día, si os habéis mirado sólo de refilón al pasarle la tostada deliberadamente quemada, o estáis constantemente intercambiando puyas e insultos más o menos encubiertos uno contra la otra y viceversa, es altamente improbable que os vayáis a convertir en Cat Woman y en un gurú del sexo tántrico una vez os subáis a la cama. Si no conectáis fuera de la cama, difícilmente vais a conectar en ella. Cuando ése es el retrato de tu día a día, significa (ya lo siento, ejem) que no es únicamente tu vida sexual de lo que te debes preocupar. Si en único lugar donde os tocáis es bajo las mantas, ya os adelanto que os vais a aburrir como ostras -del sexo y de la pareja- en cuestión de un año. Si tratas al otro como a una criatura deseable todo el tiempo, no tardarás en comprobar cuánto te pone. El sexo puede proporcionar la intimidad que falta en el resto de facetas de la relación. He rescatado de mis incontables libros y tratados sexológicos una especie de lista de consejos para mantener la llama viva en esas relaciones que se prolongan ya desde hace años. De nada.

-Vivir la vida al máximo. Las personas que disfrutan con el sexo, disfrutan de la vida y esa actitud resulta atractiva para todo el mundo, incluida tu pareja. Desarrollar distintas pasiones, tener energía, entusiasmarse con las cosas nuevas, conocer a gente distinta, ... Tampoco se trata de exprimir la vida asfixiándola con ambas manos; sentido común, por favor... El erotismo es un estado de ánimo. Y los hedonistas se integran bien.

-Resultar atractivo y mantenerse en forma. Salir a cenar con una tía que se pide una ramita de apio y agua mineral sin gas, no es divertido. Una que elige un plato normal, que come con ganas y que aprecia un buen vino, sí. La habilidad para dejarse llevar, saber parar de contar calorías, les pone, siempre que no te abandones irremisiblemente. Preocuparte por tu aspecto debe ser una prioridad. [Sí, sí, ya sabemos todos y todas que la belleza está dentro, pero dejemos las argumentaciones políticamente correctas y seamos realistas. Ni las barrigas cerveceras ni los flotadores, molan y el pelo grasiento o las cartucheras que pugnan por reventar los vaqueros, tampoco se encuentran en ninguna lista de "lo que nos pone" -hablo de cánones de belleza del primer mundo-.] Haz ejercicio, come adecuadamente, duerme todo lo que puedas, y no te pegues atracones gordos demasiado frecuentemente. Cuanto mejor aspecto tengas, más a gusto te encontrarás contigo mismx, y más atractivx serás para tu pareja. Además, hace falta energía para desparramarla en el dormitorio.

-Tocaos el uno al otro lo más posible. Mantener el contacto físico en cualquier circunstancia y ocasión, daos la mano, agarraos del brazo o de la cintura, cualquier gesto o caricia favorece la conexión e incrementa la complicidad. El contacto físico "inocente" constituye un juego erótico preliminar y va abriendo paso al deseo.

-Ten confianza. No quedes atrapado en los perniciosos "bueno, todo el mundo acaba siendo infiel tarde o temprano" ni en el "la pasión, con el tiempo, decae". Niégate a pensar que tu pareja se va a buscar a alguien por el hecho de que ya te tiene a ti seguro. Y piensa que el sexo dentro de las relaciones largas, con el cuidado y esfuerzo que se merece, no empeora sino lo contrario.

-Respeta a tu pareja. Sé educado. Di "Gracias" o "me ha encantado" por las cosas triviales (un café, una llamada para desearte suerte, un orgasmo...). Dirígele cumplidos, agradece sus esfuerzos, cuídale cuando se pone enfermo, escucha sus problemas. Sé amable, en definitiva.

-Vive tu propia vida. Si pasáis demasiado tiempo juntos, si sólo os enfocáis el uno en el otro, pronto os convertiréis en personas aburridas y, consiguientemente, os aburriréis. ¿De qué vas a hablar con tu pareja si todo lo hacéis juntos, como un dúo indisoluble?

-Juega limpio. Discute sólo un asunto cada vez, evitando reprochar otros incidentes o sacar a colación otros problemas una vez iniciada una bronca por un concreto motivo. Son fatales los "ya estás otra vez como siempre", "muy típico de ti decir/hacer" y "y además, cuando el otro día...".

-Alimenta el ego del otro. Pequeños piropos o cumplidos que constituyen señales de reconocimiento de su atractivo, dichos en privado o en público, sirven para alimentar la sensación de bienestar de la pareja.

-Tira a la basura la psicología pop inspiradora del bestseller "los Hombres son de Marte y las Mujeres de Venus". La confrontación no va a ninguna parte. Busca las similitudes. Ellos son versiones más altas, más peludas y más fuertes físicamente de nosotras. Nosotras somos la versión con curvas y más suave suya. Ellos lloran, como nosotras. Ellos necesitan amor, afecto y sexo; igual que nosotras. Existen más puntos de similitud que de diferencia entre ambos sexos. Todos deberíamos rechazar ese viejo conflicto. En las parejas cabe establecer cierto pacto: ella se mostrará más lanzada y dispuesta en lo sexual, si él promete ser más romántico.

-Deja que él sea él y que ella sea ella. Parece de Perogrullo, pero no. Piensa, evoca, rememora qué fue lo que en un principio te atrajo de esa persona. ¿Por qué estás intentando cambiarlo?