Alineación coital

Captura de pantalla 2013-03-04 a las 14.00.18Notas que estás apunto de correrte, su torso se resbala contra el tuyo, luchas por elevar y girar las caderas para el encaje perfecto pero, tras varios minutos de combate a muerte, ves tu vida pasar y auguras una asfixia inminente, tus cervicales en pleno colapso y la presión sobre tus pulmones limpios de nicotina y de alquitrán es insostenible. En ese preciso instante yo no pienso “ay, qué fogoso”. A estas alturas me planteo la cantidad de gente guapa reguapa que a pesar de haberse hinchado, sigue sin saber follar. Lástima que a priori impactar contra sus cuerpos apetezca tanto…

La tarea de enumerar las posiciones de la cópula me resulta imposible, por tediosa. Sólo en el Kamasutra se documentan 74, y no son todas. Hay listados que nombran hasta seiscientas.

Captura de pantalla 2015-09-10 a las 20.00.23En realidad, las parejas suelen alternar cinco. La gran utilizada es la posición del misionero, con sus variantes de colocación de él más adelantado TAC*, o de situar los pies de ella por encima de los hombros de él, etc. Otro clásico es la postura de Amazona, con ella encima, de rodillas sobre él; y la del perrito o “doggie”, estando ella a cuatro patas y él penetrando desde atrás; la penetración estando ambos de pie y la lateral. Variantes de estas cinco formas de coito, hay cientos. Señalo estas “básicas” y que cada cual cambie mentalmente el decorado: colchón, cabecero de la cama, interior de un coche, un cuarto de baño, un aula universitaria o una oficina… o decida si sube una rodilla o baja la manita izquierda… Éstas representan las mayoritariamente practicadas. Luego, sabiendo cómo se entra, lo demás es mete-saca, con distinto ritmo, ángulo, profundidad y fuerza, y se intelcala y adereza ad gustum con diversas caricias, besos y tal. Follar es como bailar: con saber las bases, el resto es pura inspiración e intuición (y no pisar al partenaire. Quien dice no pisar, dice no aplastar). Me sirvo de mi propio libro, Verdad y Mentiras en el Sexo para ofrecerles la definición de una postura que es la llave del paraíso. Sin embargo, mal ejecutada, provoca ese ahogamiento en ella, debido a que él deja caer todo su peso sobre el esternón de la pobre espatarrada, en vez de mantenerse a pulso. Lean, por favor. Y hagan pesas.

*Creada por Edward Eichel, psicoterapeuta y una eminencia dentro del campo de la sexualidad, la TAC (Técnica de Alineación Coital) es una variación de la postura llamada “misionero” -tan denostada actualmente, pese a sus incuestionables ventajas de proporcionar una enorme intimidad, por aquello de estar frente a frente y poder besarse y mirarse a los ojos; pero, vamos, que si ha dejado de estar de moda es por su enorme mérito de generar la insatisfacción generalizada de las féminas-. La diferencia con la tradicional es que con la TAC sí se estimulan el punto G y el clítoris, propiciando la simultaneidad de orgasmos. Se deben seguir algunos pasos para su logro: después de la estupenda hartada de besos, caricias y de proporcionarse placer oral y manual mutua y recíprocamente, la pareja comienza colocándose en la postura del “misionero”. El hombre se pone encima de la mujer, echando su peso sobre los codos. Ella deja caer sus piernas alrededor de los muslos del hombre quien, adelantándose algunos centímetros, la penetra, de modo que la base del pene quede apoyada contra el clítoris. Lo fundamental de esta técnica es que implica un movimiento rítmico, ondulante de ambos -aquí, para que funcione, no cabe que ella sea como una muñeca hinchable que se deja hacer, ni que él se dedique a las perforaciones incontroladas… Si ella contrae sus músculos vaginales incrementará la presión sobre el pene y ayudará a que se desencadene el orgasmo-. Ese juego de presión, ese movimiento suave de ir y venir más que la incursión profunda del pene, permite que algunas veces logremos el tan ansiado orgasmo simultáneo por penetración.

https://youtu.be/Lrdq9IxzAUY