Impotencia (II)

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Como disfunción sexual, la impotencia o incapacidad para lograr la erección o para mantenerla por el tiempo deseado, se considera una de las más habituales, pero no por ello carece de gravedad. Dejen que hoy me dirija a mis lectores masculinos.

Los hombres de verdad no alcanzan una erección siempre que quieren. No es que hoy esté siendo amable, no sabría serlo, es que es cierto. Les he preguntado sobre esto a todas las mujeres que me he cruzado, y a mis aminemigas, y sólo una de diez no se ha encontrado con este problema en su vida (era mi sobrina, y tiene 5 años).

Aceptar que no eres el único al que le sucede suele ser la solución a este problema. Muchos señores se enfadan tremendamente ante un episodio de impotencia, y ello se debe a que consideran el sexo exclusivamente en términos de penetración y coito, lo cual exige un pene erecto. De un modo ilógico, te considerarás un inútil en la cama incluso si ella ha tenido diez orgasmos gracias a tu lengua... Lo cual es, insisto, una soberana estupidez. Créanme ustedes cuando les aseguro que las mujeres no pensamos en esto igual que los hombres. Perdemos la cabeza, los papeles y las bragas por el que nos hace disfrutar, con independencia de la erección que presente su pene. Así que lo primero de todo: cambien el chip.

Lo siguiente sería abordar el asunto, comentarlo con su pareja y admitir que quizá estén atravesando una época rara. No se trata de evitar el sexo sino de hacerlo sin penetración. En vez del archicitado miembro, empleen sus manos, sus dedos, su lengua, su boca... Recuerden también el universo de cacharritos y juguetes eróticos cuyas pilas tanto sudor y desgaste muscular ahorran... (Su pareja llegará a desear que se quede impotente para siempre).

Otra cuestión que no les va a hacer ninguna gracia leer aquí: Dé un descanso a la mala vida y peores hábitos que muchos arrastran. Traduzco: no drogas, no alcohol, no tabaco... Si replantearse un estilo de vida completo le horroriza, piense en su polla en su salud: con tantos tóxicos, de facto, la está matando; no levanta cabeza, literalmente.

Si la situación se prolonga y los episodios de impotencia se repiten, haga que su médico que le derive al urólogo para un examen físico o pida cita con un terapeuta sexual. Reflexione acerca de por qué le está sucediendo. ¿Es sólo con una pareja en concreto? Si sólo se produce la imposibilidad de erección con alguien, quizá se trata de que se ha equivocado amistad con pasión o con amor o de que, en realidad, esa persona no le pone en absoluto... En otros casos, ya lo he comentado, se está tan desesperadamente loco por alguien y se desea tanto satisfacerle, que esta misma ansiedad causa la falta de erección. Relájese un poco. Y concluya que, si ese alguien le va a dejar por el hecho de no lograr una erección, tampoco se merece tanto esfuerzo...

*Por supuesto, verifique que no se trata de un motivo médico, descarte una enfermedad, etc., consultando a un especialista.  Por cierto: respecto de algunos fármacos, consulte con su médico acerca de posibles efectos secundarios sobre la capacidad eréctil.