Same sex

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Puro sentido común y eficacia derrochan para sus vidas y profesiones pero, dejen que les comente que me dejan perplejita perdida. Mejor que el bótox para elevar el arco de la ceja son los comentarios que se les escurren a mis aminemigos entre ensaladas y gintonics. He sabido que algunas olvidan quitarse el tampón durante días (¡¡infecciones!!). Ellos, por sus partes, me han confesado que se dejan puesta la goma-anilla (cock ring) durante más tiempo del que se debe (con nefastas consecuencias sobre la capacidad eréctil). Mientras que hay quien juega (?) a hacerse prostituta y genera su doble identidad y fija sus tarifas y servicios como si tal cosa (?), otra lanza la duda al aire acerca de su condición sexual, a ver si alguien recoge la pregunta y se la resuelve, o al menos, se atreve a responder a: "Me he tirado a dos, bueno tres, digo... cuatro... No, no, espera... ¡me he tirado a cinco tías!, ¿será que soy bollera?" y, sí, señoras y señores, la áspera duda existencial planea sobre la carcajada.

Es harto frecuente que se mantengan relaciones sexuales con personas del mismo sexo, desde la infancia incluso, sean meros escarceos, fugaces besos y caricias clandestinas, o auténticos polvazos maratonianos regados con alcohol y drogas. Si bien a casi nadie le suscita incertidumbre cuando se trata de un episodio esporádico, único y aislado puesto que, o bien lo ocultan en lo ignoto de la conciencia o incluso lo olvidan, o lo recrean sin tapujos aseverando que, una vez probado, aquello no era lo suyo..., cuando la relación con alguien del mismo sexo se reitera, la cuestión acerca de la propia identidad sexual, surge. Uno de cada tres hombres ha mantenido relaciones homosexuales al menos una vez desde la pubertad. Tres estudios sobre hombres gay revelan que entre el 62 y el 79 por ciento habían tenido relaciones sexuales con penetración con hombres "heterosexuales". Para la mayoría, fue su único episodio y continuaron siendo heteros posteriormente. Así que, probablemente, un único encuentro homosexual se puede atribuir a la curiosidad, el morbo o la circunstancia concreta, no a una homosexualidad en sí. Incluso mantener más de una relación lésbica u homosexual tampoco ha de traducirse, automáticamente, como que su protagonista sea gay o lesbiana; hay gente realmente muy "curiosa", que tarda más en decantarse o que es bisexual.

Los sexólogos coinciden: sólo cuando experimentas una atracción constante respecto de personas de tu mismo sexo y cuando mantienes reiteradamente relaciones sexuales con ellas, se puede deducir que eres más gay o lesbiana que hetero.

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Muy por encima de la fachada de "voy de vuelta de todo" que mis aminemigos se esmeran por erigir, muy exitosamente, por cierto, se asoma la más cruda esencia de la persona: la fragilidad, el miedo a enfrentar muchas cosas, no por pisoteadas y presuntamente superadas, irrelevantes. He presenciado salidas de armario seguidas de fiestón y bendiciones; pero, también, la que suscribe ha asistido a bodas de amigos gay cuyas familias han declinado la invitación, sintiéndose avergonzados y renegando de ellos; he conocido a parejas homosexuales que llevaban conviviendo durante años y que retiraban los marcos de fotos para escondérselos a sus familiares durante las tardes de café y pastas, y disimulaban haciendo ver que eran "sólo" compañeros de piso. Hay quienes emigran a otras ciudades para disfrutar de su sexualidad sin necesidad de recibir palizas en un callejón, o quien aguarda a salir del armario hasta que fallece el último de sus progenitores. Y otros prefieren evitar según qué tipo de etiquetas y de situaciones, y disimulan su verdadera orientación sexual para evitar que ésta sea utilizada como arma arrojadiza fuera de contexto: cuántas veces, aún hoy, se escucha lo de "maricón" como descalificativo contra alguien para denigrarle en el ambiente laboral...

Además de esperar para dar la noticia en el momento adecuado, de documentarse acerca de qué reacciones puede provocar la revelación de ello a los demás (el terrible: "oye, ¿y no te da miedo coger el SIDA?" o lo de "Pues el tío Juan también, ¿te habrá convertido?", hay que tener cuidadito con los consejos de personas cargadas de prejuicios, desinformadas o crueles que, haberlas, haylas.