Sexo romántico

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Si el otro día me recreaba ejecutando un megaspoiler de la fantasía sexual femenina acerca de ser puta, hoy me da la risa con la opuesta: la del sexo romántico. Se trata, sin lugar a dudas, de la fantasía que las féminas están más dispuestas a admitir públicamente, con toda seguridad por tratarse de la "más aceptable"; de alguna manera, suena infinitamente más fino afirmar "mi fantasía es hacer el amor en una playa tropical al atardecer" que confesar: "Me gustaría chupársela al Papa durante una misa multitudinaria mientras el resto de los feligreses se masturba".

Las fantasías sexuales románticas implican sexo con cierta vinculación emocional, y la mayoría de las recreaciones suena a novelita rosa barata: aparece un hombre rebuenorro, un ser perfecto sin rostro ni pero alguno, absolutamente incapaz de amar (o de mirar siquiera) a ninguna otra; te mira e, inmediatamente, queda impresionado por tu belleza sin igual y fulminado por tu fuerte personalidad y, juntos, embelesados, os encamináis hacia la playa bajo la luz de la luna. Hasta ahí. Yo creo que lo que se censura es lo que llega después, que es el polvazo (que con arena siempre escuece, todo sea dicho, pero eso en las fantasías se tiende a obviar).

Si lo pienso detenidamente, creo que no conozco a una sola mujer que fantasee con este tipo de situaciones. Sin embargo, los listados esos que gustan tanto a los redactores jefe, y los elaborados por los terapeutas sexuales, se empeñan en incluir el sexo romántico en todas las enumeraciones de fantasías sexuales. Quién soy yo para cuestionar la aseveración de que se trata de la más "normal"; sin embargo, en el fondo, me alegro mucho de que mis lectoras y aminemigas sean unas desviadas...