Sólo química

Captura de pantalla 2015-07-15 a las 11.52.12Alfonso Albacete me invitó al estreno de su última película, presentada anoche en el Palafox. Cómo no acudir al evento del verano, habiendo sido convocada por su alma mater. Ahí comparecieron todos y todas, a pesar de que debíamos estar a 40ºC. Aquel patio de butacas acogió a la flor y nata del artisteo, del petardeo, del universo Almodóvar, de la moda, de las Tiendas Aurgi y al Grindr casi entero. El elenco era multitudinario, un filme muy coral y con varios cameos interesantísimos, toneladas de tensión sexual resuelta y por resolver entre guapérrimos, musicón y sketches con coreografías sorprendentes. Vayan a ver “Sólo química“, les gustará. Al hilo de ciertas frases del chispeante guión, que como me dijo el propio Alfonso al final de la proyección, bien podía haber soltado yo, con o sin gintonics de por medio, hilo un par de ideas con las que atormentarles.

Captura de pantalla 2015-07-15 a las 11.17.38Como me sobran las amistades y los novios, con el post de hoy voy a conseguir que otras trescientas cincuenta personas me dejen de hablar. Se trata de algo sobre lo que no he escrito ex profeso antes, lo que no implica que no haya surgido como un tema fantasma mil veces. El matiz, lo de fantasma, es crucial: según se menciona, se esfuma. Tan pronto surge, las conversaciones no avanzan demasiado porque, como si se tratara de las partes pudendas, avergüenzan y se cubren de inmediato, se tapan.

Me refiero a la falta de pasión. Eso que denominamos química, ese intangible que o surge o no, que dura o se volatiliza, para mí constituye el pegamento que mantiene unidas a las parejas. En la peli se explica muy bien y se detalla el cóctel de hormonas que interviene en todo este proceso. Exijo notar la química entre las parejas de gente “bien”, no hablo de zorras atrapamaridos, ni de inmaduros que ignoran que las planchadoras y las cocineras pueden contratarse, o de los tacaños que calculan que con una fija ahorran en alquiler/hipoteca… o en putas. Hablo de gente normal, de gente sana. Entre este tipo de personas, para emparejarse, ha de haber química. Así lo veo yo. Sin embargo -he aquí la mecha que lo va a incendiar todo, como cuando llamo asesinos, garrulos, tarados, analfabetos, bestias, torturadores, delincuentes, borrachos, puteros y más cosas a los taurinos y a los pro festejos con animales-, muchas me comentan que “igual no hay que ser tan exigente … Yo de verdad que quiero a mi novio, aunque en la cama, digamos que… Bueno, he estado con mejores” o directamente: “no me gusta cómo se lo monta”, “me aburre siempre lo mismo y mal hecho…”. Las hay que hacen proselitismo del aguantoformo como elixir de enjuague bucal y del a medio gas como manera de iluminar: “No creo que haya que ponerse tan quisquillosa: todo lo demás es perfecto, no importa que no haya química”. ¿Hola? ¿No importa que no haya qué? ¿Y durante cuánto tiempo crees que te vas a contentar (auto engañándote) y a contener y sujetar (para no engañarle a él con uno del curro, con el fontanero, con su mejor amigo o con el vecino), nena?

Tengo una incipiente teoría, sobre la que prometo profundizar, respecto de la conexión que existe, a nivel inconsciente y muy concretamente en el plano de la bragueta, entre los señores con pollas de mierda y su propensión a tener novia/mujer/pareja versus los señores dueños de trancas alfa, con un tamaño L o XL y capaces de buenas performances, y que actúan más bien como las abejas de flor en flor, o como los tigres salvajes. Piensen en ello. No hago más que recordar casos de impotentes casados de larga duración, de micro penes ennoviados forever and ever, de eyaculadores precoces de la mano de esposas con rictus,… Piensen, y luego me gritan. Ojo que, encima, estos desastres tienden a irse con toda la que se cruce, así sea para hacer el ridi. La teoría apunta a la disposición que demuestran a agarrarse a una señora fija, lo cual no les convierte en personas fieles ni leales.

Mi opinión, que para eso me pagan, es que una relación sin pasión, sin lujuria, es amistad. Si no te pone tu novio, quizá sea tu más mejor amigui, pero no es el candidato óptimo para convertirse en tu marido.

Supongo que es duro aceptarlo, y me consta que hay todo un ejército de aminemigas out there dispuestas a convencerte de que ignores este consejo y a empujarte al matrimonio con ese señor a pesar de los pesares. [Soy más que plenamente consciente de que las calles están fatal, y sé que hombres disponibles en plenitud de facultades mentales, aseados y con trabajo, no quedan. Sólo hay tarados, infieles y politoxicómanos en cada esquina… Sé que unos pegan y otros escapan, que el 90% del material disponible no pasaría un quality control de follabilidad, que los chulos más interesantes sienten por las pollas la misma atracción que tú y por eso son gays y son inalcanzables… Lo sé, cariño, venga, no llores…] Pero, si lo haces, si te aferras como una vampira a la última gota de sangre de ese novio con quien las relaciones sexuales dan pena, reitero lo que apunté antes: es cuestión de tiempo que empieces a ponerle ojitos a cualquier camarero, que metas tripa ante el socorrista de la piscina, que tontees con el carnicero, y que te conviertas en una serial fucker con doble (e incómoda) vida. Protagonizar una comedia romántica sin sexo (porque ojo, lo que no nos gusta, poco a poco, lo sacamos de la agenda y terminamos excluyéndolo del todo) no es justo ni para ti ni para él. Quizá, para ese novio tuyo, ese “roto”, tan buen chico pero que no logra que tu libido suba del inframundo, haya una “descosida” que le encuentra irresistible y a quien le pone mucho. Las calles, las mismas que me consta que están fatal, también están muy pobladas; querida, permite que otra lo disfrute. Si tienes suerte, y si abordas la situación con sensatez y honestidad, puede que tu novio termine convirtiéndose en lo que siempre tuvo que haber sido: uno de tus mejores amigos.

Y, quizá por el calor, también he reflexionado acerca de los sujetadores de ahora. Desde hace tres o cuatro años, las nuevas copas de sujetador me desconciertan. No sé jamás qué talla necesito. Los fabricantes de sueños han llegado a meter tal cantidad de relleno que, si no lo controlas, acabas teniendo menos espuma en la almohada visco elástica que en las tetas.