me acuerdo

Hubo una primera vez en que fui sola al cine. En pleno diciembre, yo sudaba de la vergüenza. Temía que los demás se dieran cuenta de que me faltaba el alma, o que se me notara lo sola que estaba sin él. Miré los horarios de la cartelera en internet y bajé sin maquillar, enfundada en un plumas negro y en precipitación. Me lo planteé como una evasión mental que me proporcionaría un balón de oxígeno. Pretendía liberarme de mi obsesión, al menos durante dos horas. Pero aquello fue más bien una combustión lenta y en carne viva. Intentaba, sin el menor interés, entender la película. Me empeñaba en encontrar una postura cómoda metiendo el tacón del botín entre dos butacas, pero nadie se acomoda en el infierno. El desasosiego me impedía escuchar los diálogos, a mi mente sólo llegaba el resonar de las evasivas de sus whatsapps; sin luz pero con clarividencia fui desgranando aquellas excusas tras las que el muy cobarde se estaba escondiendo desde hacía semanas. Dijo que volvería pero pensaba marcharse a Afganistán sin despedirse de mí siquiera. Nada en las manos, sin el bolso, sin el móvil -dejado en casa a propósito para no contestarle inmediatamente si me escribía o si llamaba… o, lo que es peor, para no comprobar, cada minuto, que no lo había hecho-, la proyección fue ese castigo de darme el tiempo necesario para comprender lo que me negaba a aceptar: que se había ido. Que no iba a volver. Que yo le preguntaba y él me lo negaba, pero había roto lo nuestro. Que había cortado conmigo sin contármelo. En la penumbra organicé aquel puzzle de mis peores pesadillas. Los créditos finales y las luces de la sala trajeron más vergüenza aún: oculté, bajándola, la cara bañada en lágrimas; metí las manos en los bolsillos y caminé, las uñas clavadas hasta hacerme sangre. Con un sentimiento de fracaso pleno que emergió victorioso tras la tortura de soportarme a mi misma a palo seco, sin distracciones ni escapatoria, me abalancé sobre el móvil como una yonqui que necesita su dosis. Nada que no temiera ya. Sigo sin saber qué película vi.

 

Espero que les gusten mis deberes de clase.