Sexo oral (sigue)

Captura de pantalla 2013-03-10 a las 12.49.54

Como en cada parcela de la sexualidad, aquí hay para todos los gustos. Desde mujeres adictas a chupar a detractoras de semejante asquerosidad; las hay que tragan y que escupen y quienes esquivan el esperma como si se tratara de ácido sulfúrico… Hay quienes consideran un reto lograr que un tipo se empalme gracias a su lengua y otras que son reacias a introducírsela en la boca hasta que no adquiere cierta textura y firmeza (porque para comer queso de Burgos…).

Debería evitar esta barbaridad, pero como ya he dejado caer otras en este blog, no voy a autocensurarme ahora. Dicen que lo único peor que una mala mamada es tener que hacerla, pero bueno, en esto de las felaciones todo es empezar y cogerle gusto. Aquí sí que la práctica es un grado (lo que no excluye felatrices vocacionales, artistas del karaoke con un incuestionable talento innato, que haberlas haylas). Además, otra gran verdad: es muy psicológico. En esto de hacerle sexo oral a un hombre, el vínculo emocional es determinante: si una chica siente “algo” por el dueño del pene que se mete en la boca, las cosas cambian. No sólo por el tiempo que va a emplear, sino por el entusiasmo y la dedicación con que acometerá la tarea. Cuenta mucho también el aspecto del pene. Hay penes que te gustan más que otros, siendo esto muy personal también: más o menos largo, fino o grueso, inclinado o recto, depilado o asilvestrado…

Dos premisas, por favor. La primera es que debes entender que no es una obligación, sino un privilegio hacerlo. Además, por pura ley probabilidad y de justicia cósmica: para recibir nada como dar, ¿no?

Otro básico, independientemente de las características genéticas de cada uno, lo que de todo punto resulta inadmisible es ser un guarro o una guarra. Los bajos han de estar impolutos. Aunque te quedes helada al comprobar que su gayumbo huele a colonia –o sea, preveía que ibas a “bajar”… (tranquila, agradece mentalmente el detalle y sigue con lo que ibas a hacer)-, es preferible eso a que el pestuzo tire para atrás. El olor del esperma, de los fluidos vaginales y el corporal de cada persona son distintos pero, siempre que haya higiene, resultan atractivos para tu pareja, pudiendo ser muy excitantes en sí mismos, sin necesidad de utilizar disfraces (lubricantes de sabor o de olor, desodorantes y perfumes), si no te gustan. Depende mucho de la dieta que el sabor y el olor sea más o menos agradable. Tanto el semen como el fluido vaginal será mejor si las últimas comidas han incluido frutas o zumos (piña, melón, fresa, etc.), o verduras (salvo el brócoli y los espárragos). Son fatales: el café, el alcohol, el tabaco, algunas drogas, los lácteos, carnes y pescados.

Además

Pues, qué menos que lavarte las manos (¿vas a meter ahí –boca, vagina, etc.- los dedos después de llevarte todos los virus del pasamanos del Metro?), cepillarte los dientes, y prestarle un poco de atención a tu vello corporal. En nosotras la palabra no es “depilar” sino “aniquilar” cualquier resto de pilosidad que asome un poco –lástima que no todos se merecen el suplicio de pasar por las ingles brasileñas…-. Las uñas deben estar bien recortadas y limadas y, si eres de los que se las muerde, cuida de no tener padrastros, ni picos que arañen.

Captura de pantalla 2015-06-23 a las 16.12.07

Y respecto de ellos, no hablaré de depilación (un hábito del que soy defensora a ultranza, por motivos varios) sino de recortar el vello de zonas genitales y de las axilas también -huelen menos-, y por lo menos peinarlo –sí, así los pelos que se hayan arrancado se quedan en el peine y no entre los dientes de nadie-. Quizá odies la idea de afeitarte algo que no sea el rostro. No es amor lo que sientes por tu vello corporal, desengáñate. Además, ya lo siento pero, yo no te amo incondicionalmente como tu abuela y te digo, bueno, te dirijo, palabras sinceras, quizá dolorosas: fuera pelos de la espalda, de los hombros y de la zona lumbar. Sepas que, salvo al grupo gay que se denomina “osos” y a ciertos parafílicos del vello (eso se llama hirsutofilia), a la mayoría de las mujeres no nos gusta –es decir: sí o no y todo depende, pero siempre dentro de unos límites-. Prueba con las cremas depilatorias si la cuchilla te da grima. Una opción estupenda es pasarte la máquina que no afeita del todo, sino que rebaja el cabello: úsala para el cuerpo al 2 ó al 3. Han inventado afeitadoras específicas para las zonas íntimas masculinas (imagino que para evitar masacres escrotales). Pues si con esto no te he convencido, lee: recortar el vello de la base y alrededores, crea la sensación de un pene más grande. Y además, la depilación de una zona hace que cada lengüetazo o caricia vaya a la piel; los pelos son menos agradecidos, créeme.

¿Que por qué hago apología de la depilación? Pues porque es más higiénico en el sentido de la profilaxis también. Parecerá una simpleza pero, la depilación de la zona genital -femenina y masculina-, es de las medidas que mejor ayudan a la detección de las ETS. Como sabrás, las verrugas genitales y otras enfermedades e infecciones, se manifiestan con simples puntos, manchas y bultitos enanos y, encima, las hay que no presentan dolor ni escozor (asintomáticas)... ¿Cómo vas a notarlas, si se esconden bajo la maleza? Por ello, mejor tener la zona despejada, para que un vistazo pueda darnos la señal de alerta.

De nada.