Hoy mojo

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Iba a enfocar este post de otro modo, lo iba a dedicar a las alianzas, algunas bien extrañas, que se forjan entre empresas muy dispares con tal de vender más. Refrescos y bebidas alcohólicas, revistas y esmaltes de uñas, chefs reputados y restaurantes de comida basura, ..., se establecen sinergias más que pintorescas. Pero finalmente lo enfoco en mi cada vez más escasa capacidad de sorpresa, producto, seguramente, del escaso talento que me ofrece el mercado, la gente, los profesionales, ..., y mira que yo mataría por aprender, aunque fuera un ápice.

En esta época de mi vida en que ojalá sólo me comiera la cabeza, el destino pretende poner a prueba aún más a mi voluntad. A las nueve de la mañana, la fisioterapeuta me ofrece bombones mientras me coloca los electrodos en las cervicales. Hace un rato, buscando la quinoa, me encuentro un paquete de tagliatelle con tartufo. Y ahora mismo, el mensajero -siempre es distinto pero yo le llamo "el mensajero"- que me trae juguetes eróticos de vez en cuando, aparece con la novedad de los preservativos de Control que viene -¿adivinan?- con una cajita de 6 galletas de mantequilla decoradas con una capa de algo dulce y rosa y que huelen a cómeme desde dentro del plástico. "Hoy mojo" leo en cada una. Odio esa frase, yo creo que si no fuera por eso, ya me las habría comido. Las voy a reservar para caer sobre ellas cuando me dé cualquiera de mis ataques de ansiedad, cada vez menos frecuentes, asunto que se lo tengo que agradecer a las clases de yoga que he retomado. En este gimnasio dan un tipo de yoga muy dinámico, una variante que debe de ser para marines, porque si no, no se explica el cuerpo de superhéroe del monitor... Durante cada clase creo morir tres o más veces; rezo por no marearme, por no caerme, por no vomitar y no hacerme pis sobre la esterilla; entre asana y asana pacto con Dios que si me deja acabar la sesión sin desmayarme no diré más tacos y mientras estoy retorciéndome le ruego que no me entren gotas de sudor en las lentillas y cosas así... Pero además de agujetas inverosímiles tengo muy buen humor y muy pocos ataques de vaciar la nevera.

Dentro del estuche de condonpreservativos Control variados viene un flyier titulado "Presta atención antes de pasar a la acción", con un decálogo de consejos que a mí me produce el mismo efecto que el mensaje de las galletas, pero igual es que me estoy comportando como los seguidores fanáticos de un equipo de fútbol que se indignan cuando tú no sabes el color de su camiseta, el nombre de su estadio o la alineación de sus jugadores. Igual. O igual es que, lo admito, no puedo soportar, desde nunca, ni las obviedades ni los chistes verdes. Tengo cero humor para esto; y a mi pesar hay todo un género humorístico en torno a la genitalidad, la infidelidad, etc. Copio algunas de las recomendaciones del desplegable: "Nunca, nunca, nunca con calcetines. No hay frío que lo justifique". Ante novedades así, enmudezco. O que "El amor es ciego pero la bragafaja clama al cielo", ¿le habéis dado las gracias al guionista de Bridget Jones? O lo de "Ni se te ocurra coger el teléfono en plena faena. Seguro que esa llamada no vale tanto la pena"; claro, y seguro que nadie ha caído en esto. Y el colmo ya es cuando leo la falacia de que el tamaño no importa, reversionado: "Ser grande no es cuestión de tamaño, sino de actitud". Esto es falso, sin más consideraciones. Repito: igual soy yo, que me empeño en lo del valor añadido y eso. O igual es que ya todo está dicho, escrito e inventado. Igual.
A esto añado que la aportación de las ilustraciones de Mr Wonderful, que veo últimamente hasta en la sopa, me resultan completamente prescindibles, en cualquiera de sus aplicaciones, incluidas las galletas. Así que voy a comérmelas, con lo de "hoy mojo" para abajo, con el séptimo café del día, a ver si se me pasa el ataque que no me está dando gracias al yoga para marines que hago desde hace dos días.

Ilustro este post con la foto del verdadero ser wonderful que conozco.