Memory box

Captura de pantalla 2015-04-29 a las 11.51.49Si les impulso a que lean el artículo con el que me acabo de tropezar es porque por primera vez en la historia de mi carrera, encuentro que la acepción consolador se emplea correctamente. Me gustan las palabras vibrador o dildo para designar los juguetes eróticos, y siempre me sale la misma frase: "consoladores para las que se queden viudas y necesiten hacer un duelo, pero para masturbarse y jugar, no". Pero hoy, hablando de viudas, necesito que vean este artículo, una genialidad del marketing, un producto literalmente de nicho: el Memory Box. No estoy prescribiendo ninguna compra, Dios me libre; hoy no.

Por lo visto, el Doctor MacDougall lo calibró, y según la reseña: 21 gramos es lo que pesa el alma una vez eliminas el beicon. Y yo soy la mala, la que llama cerdos a los señores... De no odiar visceralmente al finado, limítense a restar el peso de la culpa o de la indiferencia y dejen, repito, 21 gramos.

Personalmente ni muerta (perdón) me compraría este kit... pero necesito urgentemente trasladarles la sensación ojiplática que acabo de experimentar: estas cosas, queridos y queridas, se fabrican. Llegado el momento, recuerden: rescaten 21 gramos de cenizas de su amado y sigan las instrucciones de uso...

 

Visto en dangerousminds.