Hoy no puedo, nena

996847_4258499480115_398705737_nEntre tópicos y topicazos, mentiras y mentirijillas, del sexo poco o nada sabemos a ciencia cierta. Uno de los mitos más divulgados en la sexualidad se refiere a la presunción de que todo hombre, siempre y en cualquier circunstancia y momento, está dispuesto y quiere sexo. Esta aseveración, grabada a fuego y sangre en la psique femenina desde la era de las cavernas, se revela tan falsa como deprimente; qué duro resulta comprobar que ni para eso valen algunos...

Si pensamos en un adolescente de diecisiete, lleno de acné y a quien aún no le ha terminado de cambiar la voz, que acaba de encontrar a su primera novia, quizá sí se cumpla. Es muy probable que ande, hable, estudie y coma pensando en follar y quiera tener sexo a cada minuto que esté despierto (y mientras duerme, también). Pero sucede que, una vez el hombre alcanza sus veintitantos, y a menudo incluso antes, otras facetas de su vida empiezan a cobrar relevancia y toda esa energía debe canalizarse y dedicarse a otros menesteres más pragmáticos.

El mundo real, la vida tomada "en serio", cala más en los impulsos sexuales masculinos que un cubo de agua sobre una cerilla encendida. El trabajo, el estrés, la presión, las facturas, las peleas, ... todas esas cuestiones les frenan a ellos, y a nosotras, e impiden que nos apetezca tener una relación sexual a cualquier hora, o todos los días. Por desgracia Él no es tu vibrador, no es un cacharro que sencillamente puedas encender y esperar que va a rendir en cuestión de un segundo. Para ese ejercicio de dominación y de poder nos compramos juguetitos... La cruda realidad es que hay un hombre pegado a ese pene que tanto te apetece y que, por lo visto, tiene su propia agenda. Bienvenidas al Universo del "Hoy no puedo, estoy muy cansado". O recurren al manido "Me duele la cabeza", dicho con cara de besugo por un fulano de metro noventa que, hasta hacía bien poco, te embestía cual Miura; o hacen uso del "Es la primera vez que me pasa" y del "Normalmente duro mucho, pero mucho mucho más". Ejem...

Millones de hombres dicen "no" al sexo por un incremento de su estrés, lo que provoca inapetencia sexual. De acuerdo con una encuesta de sobre Salud Sexual Masculina, el 15% de los hombres encuestados alegaron que sus problemas emocionales y mentales estaban afectando negativamente a su potencia sexual.