Los hombres piensan que las mujeres quieren penes grandes

Captura de pantalla 2015-03-04 a las 11.51.44Los hombres piensan que las mujeres quieren penes grandes. Toca hablar de otra de las grandes falacias que se han instalado en la mente masculina y una revisión del asuntillo de si el tamaño importa. Otra.

El pene, su pene, el de cada uno, es la más profunda obsesión masculina; por más que los modernos lo nieguen, se trata de su mejor amigo y del centro de su universo. Desde niños, lo tocan, lo exploran, lo comparan, lo testan... Su potencia, tamaño y satisfacción constituyen el eje de su existencia como humano. La imagen que publico en este post valdría para ilustrar la esencia de unas olimpiadas, de una guerra o de cualquier competición o conflicto: en el fondo, todo va de comprobar quién la tiene más grande. Atisbaba yo un destello de esperanza cuando ciertos gobiernos daban la máxima responsabilidad a candidatas femeninas. Ilusa de mí, me emocionaba imaginando que en vez de la testosterona para dirimir asuntos, llegaba el tiempo del diálogo. No hace falta que confiese por qué aquel destello se va apagando, por infinitas decepciones.

Tampoco voy a mentirles ahora, la mayoría de las mujeres preferiría desabrochar esos vaqueros tan sexy y rodear con su ansiosa mano un miembro normal o grande algo más grande de lo normal. Lo de "Me encanta que la tenga diminuta" no suele figurar en esos listados que publican las revistas femeninas tipo "Las cinco cosas que las chicas admiran en un novio", pero, quede claro que tampoco se busca uno enorme. La inmensa mayoría de las mujeres no quiere un pene gigante. Lean esta frase tres veces y repitan conmigo: "Las mujeres no quieren penes grandes". A menos que usted en concreto, querido lector, posea uno, en cuyo caso, reversione el mantra y diga: "Las mujeres no me quieren sólo por mi enorme polla".

Captura de pantalla 2015-03-04 a las 12.44.02En cualquier caso, el grosor suele contar más que la longitud. Esto se debe a que casi la totalidad de las terminaciones nerviosas de la vagina se concentran en los primeros centímetros, por lo que un pene más ancho ejerce mayor contacto en esa zona, proporcionando maaaaás placer. Cuando se produce cierta excitación, la vagina se infla, se expande como un balón, por lo que mientras que un pene largo alcanza una mayor profundidad, no va a quedar, sin embargo, tan constreñido o apretado en esa zona del final como lo va a estar en la parte de la entrada de la vagina.

Todo esto es en realidad contraproducente... Me explico: cuando un señor toma conciencia de que el tamaño de tu pene es crucial, tiende a prestar demasiado énfasis a la penetración, se obsesiona con el empotramiento y eso es mal. Ya les comentaba el otro día que, los hombres, con frecuencia, piensan erróneamente que las mujeres alcanzan el orgasmo mediante el coito vaginal, cuando la verdad es que resulta mucho más fácil y probable que ella logre el clímax con la intervención del resto de las armas masculinas: sexo oral y ayudada de la masturbación con dedos propios o de él o con vibradores. Pues bien, no es que a las mujeres no nos guste la penetración tanto como a los hombres (que sí), es que para nosotras no es un todo y un fin en sí misma. Así que los hombres piensan que las mujeres quieren penes grandes. Y tienen razón. Conste que todo esto lo digo para que los señores se relajen y se sientan bien, no para deprimir a nadie.

El asunto de la medición, por si aún alguien duda, se debe realizar durante la erección. Las medidas de un pene "normal", medio, expresadas en centímetros, se puedan encontrar en internet aunque, me temo yo que, en según qué páginas, las cifras pueden provocar que algunos se sientan como la prima de riesgo griega hoy.

Un estudio de la Asociación Española de Andrología establecía la longitud media del pene en erección en 13,58 centímetros, con un diámetro de 3,82 cm. La medición procede de un estudio realizado con 582 varones españoles de raza caucásica y de edades comprendidas entre los 22 y los 75 años.

Ojo: al medir debe de estar sobrio porque, en esto, lo de ver doble incentiva, pero no vale. Y tampoco se deben regalar centímetros al tuntún como cuando te compras un trozo de tela de doble ancho... Para medir tu propio pene o el de alguien se hace, insisto, cuando éste se halla en erección. Tienes que hacerlo mirándote el estómago. Se coloca la regla o el metro justo en la base, donde se une con el abdomen. Y desde ahí, se cuentan los kilómetros que hay hasta el extremo del glande. La cuestión del grosor, igualmente, debe hacerse con el pene erecto, y se mediría la circunferencia que sale al rodearlo en la misma altura (nada de hacer elipses ni cosas raras).

Y ahora, mientras migran hacia el escritorio a buscar una regla o mangan del costurero la cinta métrica, hablemos de lo importante: ¿se puede ser más tonta que la prota de esta noticia? Con los niveles de educación sexual que hay en los países desarrollados, ¿cómo se puede dar pávulo a semejante disparate? Yo, llámenme mala, no me creo a esta rubia. Y me da que su marido tampoco.