Poco pasa para lo que podría…

Captura de pantalla 2015-02-26 a las 10.50.39Si no me hago eco de las espantosas noticias, reviento. Y no lo hago por gusto, sino porque me revuelvo. Llevo casi diez años, que se dice pronto, haciendo divulgación sexual. Diez años escribiendo libros, publicando blogs de sexo y reportajes, artículos, y participando en debates televisivos, programas de radio y encuentros digitales con lectores. Diez años durante los cuales me he dejado las yemas de los dedos y las cuerdas vocales tratando de inculcar a la gente las reglas más básicas del sexo seguro y los límites -que los hay y son imprescindibles- que exigen ciertas disciplinas y parafilias. Ahora, llega la megaindustria cinematográfica americana de la mano de la tal E.L.James, y desencadena una especie de obsesión viral por las ataduras y el castigo corporal que, a estas alturas, creo que sólo se merece ella. La ya multimegamilloraria artífice de esta basura literaria y bodrio audiovisual, tal cual yo la he podido ver y escuchar en entrevistas, me traslada la sensación de que no ha follao caliente en su puta vida. Es un bluff y me quedo espantada por su inmerecido golpe de suerte: cuánto le ha cundido haberse visto (sin entender nada) dos cintas de BDSM y aplicar el argumento de la pretty woman moderna.

Un caso real de “diversión” con desenlace fatal: una chica muerta por los 123 latigazos que le dio el gilipollas que se la estaba follando. Y casos de agresiones sexuales por imitación de la película. Eso sí, por mucho que se recomiende NO ir a ver la película, esto parece imparable. Y lo que es peor: nada sucede. Y las catetas y potenciales violadores seguirán yendo a ver esa porquería de peli y comprando bridas, a pesar de que el propio Jamie Dornan, actor protagonista que encarna a Grey, ha declarado que ya no va a continuar en el proyecto (él alega el disgusto de su esposa, y no la ínfima calidad del filme, o las dantescas consecuencias que está desencadenando).