Sexo sin

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Que el amor convierte el sexo en algo maravilloso no implica que el “sexo sin” no sea algo sencillamente extraordinario. Perdón por hacerles pasear una vez más por este paraje, no por revisitado menos escurridizo. En esta era pornográfica no hay que insitir demasiado en que la sexualidad se vive con libertad [Me encanta escribir estas grandes afirmaciones que no son verdad y que no me creo. ¿Debería plantearme quizá fichar por algún partido político? No es verdad que exista una vida sexual plena, desprejuiciada, exenta de consecuencias y asquerosamente feliz, por modernos que nos prediquemos. En España actualmente aún hay tres o cuatro capas freáticas distintas en lo que a moralidad, cultura, educación sexual, etc., se refiere. Pero partamos de que sí, que si no, me quedo sin premisa. Suponemos que podemos (uppps) hacer todo lo que queremos con quien nos apetece (ese día hay wifi)].

No siempre que nos apetece contacto físico estamos dispuestos a embarcarnos en una relación estable. Quizá nos hallemos sufriendo por culpa una reciente ruptura, escarmentados por un ex que nos ha sido infiel, necesitados de placer físico o de aventura o sedientos de experimentación, poderosamente atraídos por alguien sólo puntualmente, haciendo las maletas para mudarnos a otro continente… También cabe que sí estemos dispuestos a comprometernos, pero no justo con esa persona con la que solemos quedar para sudar entre las sábanas con una frecuencia que fluctúa en función de la cantidad de sujetos con quien ambas partes nos estemos viendo. De hecho, las razones que la gente da para explicar por qué se acuesta con alguien son muy variopintas. Desde el “más vale malo conocido” a la “venganza”, “dar celos”, “aburrimiento”, … Perdón por personalizar, a mí los hombres que físicamente me apetecen para las aceleraciones cardíacas en cuadrupedia o para repasar la estructura de la lámpara del techo o para… ni siquiera me caen súper bien. No les admiro en absoluto. No querría ser vista en su compañía (por más que sean espectaculares, yo con ellos sólo uso las opciones “recibo depilada” o, excepcionalmente, “visito a domicilio”). No me hacen reír (salvo cuando recuerdo con amigos lo que han soltado por la boquita) y sus conversaciones son limitadas y tediosas. No me gustan sino por su cuerpo cincelado y/o cara de portada de revista. Tal cual. Estamos hablando sólo de compañeros para hacer gimnasia, claro, no de amour. Yo, ahora ya, soy capaz de discernir. Y saco el tema porque, yendo de link en link, he dado con una interesante lista de advertencias que ojalá hubiera visto así de organizadita tiempo ha. Antes de que a base de daños, que no de años, se me terminara por fin ordenando a mí la cabeza. He alcanzado cierta lucidez como quien de un golpetazo consigue que la tele se vea, algo así.

La letra pequeña de las relaciones sexuales esporádicas, lo que se tiene que tener bien claro cuando se practica sexo con desconocidos y con los fijos-discontinuos, los follamigos de toda la vida:

Protección: es 100% obligatorio utilizar preservativo en cada encuentro incluyendo sexo oral sin importar cuanta confianza le puedas tener a la persona con quien estarás, ya que las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no deseados son una realidad.

No esperar nada del otro: si estás pensando en iniciar una relación de este tipo, debes estar completamente consciente que en ningún momento puedes esperar algo más que sexo de esa relación.

No tener otro tipo de necesidades: es necesario que después del orgasmo ambos estén de acuerdo en no necesitar de relaciones afectivas y poder seguir cada uno por su lado hasta el siguiente encuentro.

Tener tu autoestima alta: muy frecuentemente con la práctica de este tipo de relaciones las personas pueden salir lastimadas especialmente las mujeres, pues en ocasiones se llegan a sentir utilizadas como objetos, por lo que te sugerimos que si no te sientes lo suficientemente preparada para sobrellevar este tipo de situación, lo pienses dos veces.
Fuente: el arte de saber vivir