La decencia

Captura de pantalla 2015-02-03 a las 18.15.52La doble moral y el puritanismo son las garras con las que se sostiene el machismo del s.XXI. La decencia se mide en centímetros de falda. Bueno, la decencia y la respetabilidad, la honorabilidad, la inteligencia y muchas otras cuestiones. Tan vergonzoso como vigente. Por eso, en Europa, aunque de cara al tendido se lucha contra la discriminación de la mujer, lo cierto es que la igualdad real no existe. No es demagogia: no hay igualdad salarial, ni de oportunidades -miren cómo se ha conformado el nuevo Gobierno  en Grecia que, siendo tan de izquierdas, resulta que no respetan ni la anémica “cuota tetas”-, ni se puede conciliar vida laboral con vida familiar, ni compaginar con credibilidad lo de ser lista y estar buena, etc. Y fuera del mundo desarrollado, llevar una falda corta, cuando no es directamente imposible, permite que se la insulte y hasta establece cierta patente de corso para violar su portadora; eso, cuando no las tapan con metros de tela negra de pies a cabeza, dejando un respiradero eso sí, que cubra bien cubierto que se la mutiló genitalmente.

No pienso que para tener credibilidad o demostrar que las neuronas te funcionan debas enfundarte un traje gris con un cuello vuelto debajo. Y tampoco defiendo que por ser mujer tengas que ir enseñando el culo por la oficina/hospital/guardería/…, resultando irrespetuosa con el contexto en el que trabajas. El problema se encuentra en quien se dispersa porque clava los ojos en un escote, y desde ese instante, ni escucha ni razona. Quizá sean estos seres mononeuronales y cavernícolas quienes no deberían acceder a los foros de poder y de toma de decisiones. A pesar de declararme muy fan de ella, no espero que la Pelopony con uno de sus looks y con su formación (o su falta de) me represente ante el Tribunal de Estrasburgo, pero me niego a aceptar que las mujeres deban ir cubiertas para que los señores no tengan que sujetarse y no sufran erecciones por las calles. Y no, no soy feminista ni feminazi ni leches. Coño ya.