The Beautiful Game

Me enteré del asunto de la muerte de un violento que había sido arrojado al río Manzanares tras ser apalizado por gentuza de su misma calaña. De inmediato, no pude sino escribir mi opinión. Expresé que a mí, los sentimientos que me producen estas cosas, no son precisamente de lástima. No señor. Lo publiqué asumiendo que, quizá, se me pudiera volver en contra y se me criticase. Dije que no sólo no me extraño sino que no me da pena. Quien premeditadamente trama una pelea, una cita con fecha y hora con el único fin de pegarse sin tregua con los "enemigos", quien trama un desplazamiento clandestino burlando a la seguridad y a la Policía, quien lleva consigo armas y utiliza sin piedad objetos contundentes y se despacha con saña contra cualquiera que no sea de "su banda", a mí, sinceramente, poco me importa lo que le pase. Y, más sinceramente aún, dije, y digo, que me alegro. Con los años, he comprendido lo valiosa que es la vida y que mi mundo está mejor sin gentuza así. Tampoco me emociono ni me conmuevo cuando me entero por la tele de que hay una cogida en una corrida, o que un gilipollas australiano, americano o español, ha fallecido o está grave tras ser arrollado por un toro en un encierro de San Fermín... Poco pasa para lo que tendría que pasar. A mí un sólo muerto de esta escoria me sabe a poco. Siento ser tan clarita. ¿Uno sólo? Lástima... A estas alturas poco queda por decir: unos y otros, directivos de la Policía, de los clubes, los informativos, etc., han terminado diciendo exactamente lo que yo escribí. Menos mal... porque no puedo con la falta de inteligencia y con el salvajismo, menos. Lo que sí me deja mal es que, queriendo frenar a esas acémilas, una agente de Policía acabara herida, como la pobre que terminó asesinada, abatida a tiros, hace unos pocos días por un atracador de banco. Viendo los vídeos de la que se montó antes el partido del Atlético-Deportivo, admiro a la Policía. También pensaba que hace siglos que no ese estila eso de hacer la guerra con lanza. Lo de estos tíos es un poco eso... Me recordó a la escena de Troya, cuando despiertan a Brad Pitt para que vaya corriendo, porque le están ya esperando todos para empezar la batalla... No me cuesta entender las escenas de las pelis americanas, ésas que muestran que la poli, llega al lugar de los hechos pero se toma su tiempo antes de intervenir para parar la batalla campal que montan las bandas de malos. "Puestos a elegir, para que llore mi madre, que llore la suya", me decía uno de los Miami hace años... No entiendo los minutos de silencio que se han dedicado a este ser. ¿Honrar qué y a quién y por qué? ¿Ahora tengo que afligirme por que este gilipollas deja dos hijos? ¡Que lo hubiera pensado antes! Anda a la mierda. ¿Un muerto y 21 heridos? Poco me parece... Lo malo es que tras todo esto, como tras los toros y los absurdamente denominados "festejos", lo que hay es un business bien gordo que no conviene tocar. Si no, de qué lo iban a tolerar...

Una amiga escribía al hilo de mi comentario que esta muerte, al final, es una cuestión de pura selección natural, como los niñatos imbéciles que palman haciendo balconing. Que haya gente sufriendo lo indecible por salir adelante, soportando atrocidades, operaciones, ingresos hospitalarios terribles, transplantes, tratamientos invasivos... y haya seres que, aunque no lo merezcan, tienen un DNI humano y derecho a voto, igual que yo, igual que tú.

Hablando de fútbol, les confieso algo que sí merece mi atención. No he dormido tras ver una foto del astro del balón. Me refiero a uno atemporal, indiscutible y... dotado como pocos. Creo. No dispongo de superpoderes que me permitan ver tras las braguetas. Sería obsceno, por otra parte... En un alarde de micromachismo, les diré que me rindo, que hago reverencia, ante Pelé. El futbolista macho alfa de 2014 a mí más bien me recuerda, peligrosamente, a los iconos del pop preadolescente. Los de ahora mismito, llevan barbas largas (moda hipster) y tatuajes y demuestran sin pudor una anemia cultural que para qué... Obviamente Pelé superó la imagen de estrellato fugaz. Ahora, tras ver su foto desnudo, entiendo por qué le hicieron imagen de Viagra. Madre mía, Pelé, cuánto-me-alegro-de-verte.

Para quitar el mal sabor de boca (ya para ver la foto de Pelé desnudo que les digo), cómprense el libro de Taschen

football_in_the_70s_fo_e_3d_05781_1406161619_id_820726"The beautiful game. El fútbol en los años 70" 
Reuel Golden
Tapa dura, 26 x 34 cm, 300 páginas
€ 39,99

Pelé acuñó la expresión «juego bonito», y es cierto que no ha habido fútbol más fascinante que el practicado en la década de 1970: fluido, apasionante y siempre entretenido. La internacionalización del fútbol se la debemos a una serie de equipos extraordinarios y a varios jugadores carismáticos, que se convirtieron en la primera generación de superestrellas del fútbol, muy anteriores a Beckham y sus colecciones de ropa interior.

Este libro aborda el impacto global y cultural del balompié, así como las modas más recordadas, las novias, los coches, la política, las aficiones, los ultras, la pasión, la emoción y, por supuesto, las patillas. Es un homenaje al deporte más popular en el mundo en la electrizante década de 1970, desde el Mundial de México de 1970, el primer torneo de fútbol retransmitido en color por televisión (en el que se impuso la legendaria selección brasileña de Pelé) hasta el Mundial de 1974 (recordado por la intensa rivalidad entre la RFA y el «fútbol total» de Holanda) y el Mundial de 1978, en el que la anfitriona Argentina resultaría vencedora, pasando por los extraordinarios clubes de la época como el Ajax, el Liverpool, el Bayern de Múnich y el New York Cosmos.

Un sincero homenaje a la década más gloriosa del deporte rey. Con una impresionante colección de fotografías y textos de los prestigiosos periodistas deportivos Rob Hughes, David Goldblatt y Barney Ronay, el editor Reuel Golden rinde un espectacular tributo a la parte más bonita de este deporte: la pasión, el entusiasmo, la afición y los hooligans, los partidos que hicieron historia, las legendarias patillas y las grandes estrellas del fútbol, como Beckenbauer, Best, Cruyff y Pelé