Territorio sin explorar

Dentro de las mil y una excusas que salen recientemente de boca de una aminemiga para calzarle de un modo justificado (?) la corona de cuernos a su estupendo (?) novio, ha mencionado que, últimamente, en la cama la cosa se está volviendo aburrida. Como esta mujer escuchar no escucha, a ver si lee.

Por qué sientes tentaciones: desde un punto de vista estrictamente racional todos sabemos que estar enamorado de alguien no significa que dejen de gustarnos otras personas pero hay una pequeñísima, esperanzadora y ridículamente idealista parte de todos nosotros que en secreto cree que si estuviéramos con el hombre adecuado, esto no pasaría. Así que, cae como un bombazo cuando, aproximadamente tras dos años de relación, conoces a una persona que te provoca esos sentimientos (de nuevo). Esta persona empieza a ocupar tus pensamientos, a protagonizar tus fantasías y, de pronto, se planta en tu mente, en tu cama, mientras te lo montas con tu novio, a pesar de todo lo culpable que te sientes y lo mucho que querrías que fuera él quien te inspirara todo eso, en vez del nuevo… Te consideras una persona fiel convencida, te crees capaz de autocontrolarte, de frenar a tiempo, y no tienes ninguna intención real de de llevarlo a la práctica pero… todo el resto del planeta parece estar haciéndolo y tampoco es un problema tan grave, ¿no? ¿Harías daño a alguien si sólo te besaras con él? ¿Quién iba a enterarse?

Por qué no merece la pena: Incluso si no sucede nada más que eso, sólo unos besos -seguro…-, probablemente no te podrías resistir a la necesidad imperiosa de contárselo a tus íntimos, que, por supuesto, juran que no lo van a divulgar (es un hecho que la gente le revela a al menos una persona el secreto que han jurado guardar). También cabe que él lo averigüe (es más fácil de lo que te crees) y, por encima de todo: tú sabrías lo que has hecho. Perderás el respeto por ti misma, por él y por tu relación porque tú misma has roto la confianza. Dicho así, soy consciente de que puede sonar a antiguo régimen y a remordimiento español de la época franquista, pero sea descrita con estas palabras o con otras, la esencia de los sentimientos de culpa no cambia por moderna que te creas que eres.

Todos ansiamos esa lujuria, esa pulsión animal y la pasión que nos proporciona el sexo al principio de la relación, pero se desvanece rápido con la rutina de la cotidianidad. Me pasa a mí enloqueciendo el día que estreno los Chaneles y los Guccis y nos pasa a todos que el tercer día que al usarlo, comprendes que ya quieres bolso nuevo… Es una ardua tarea mantener el sexo en sus niveles inciales de excitación y de frescura, pero hay que hacerlo cuando has tomado la decisión de acostarte siempre con la misma persona hasta el fin de tus días. Suena difícil pero no es imposible. La fidelidad es una decisión consciente. Y la recompensa que proporciona es una satisfacción a años luz del placer de una noche tórrida descubriendo la piel de un perfecto desconocido. Aunque, por supuesto, este hombre parece mucho más atractivo: es nuevo, es territorio sin explorar. Cámbialo por tu novio actual y pronto lo estarás cambiando por un tercero… Y así una vez. Y otra. Y otra… en cuanto el aburrimiento llame a la puerta.