Cartas a la prostituta feliz

<<Querida señorita:

Primero debo decirle cuánto la admiro por su franqueza y su manera de vivir. Es realmente refrescante encontrarse con que el mundo no está lleno de mujeres mojigatas. Me encanta su enfoque del sexo y forma en que aclara que ya nada es tabú o prohibido. Gracias por escribir “La Prostituta Feliz” y por sus frescos pensamientos. Realmente me gustó más que ninguna otra cosa que nunca hubiera leído.

Tengo un problema sexual y me pregunto si usted puede ayudarme a tomar una decisión sobre qué hacer con él. Soy una chica de quince años, blanca, que encuentra a los negros muy fascinantes y atractivos. Me enloquecen. Quiero acostarme con un negro, pero temo lo que dirán y pensarán mis amigos si lo hago.

He conocido a negros en la discoteca vecina, he bailado con ellos, conversado, los he besado, pero eso es todo lo que he hecho con ellos hasta ahora. Todos estos jóvenes me han pedido que fuera a la cama con ellos. Debo admitir que hasta ahora me ha sido muy difícil decir no. Yo quiero hacerlo con ellos tanto como ellos quieren conmigo.

Mi pregunta es la siguiente: ¿Debo acostarme con negros dado que tengo tantas ganas, a pesar de lo que digan o piensen mis amigos? ¿O debo seguir diciendo no a los negros que quieren hacer el amor conmigo tanto como yo con ellos, sólo para complacer a mis amigos?

Otro factor a considerar es el siguiente. Mi padre es homosexual y siente gran atracción hacia los jóvenes negros. Pienso que cree que cuando yo vaya a casa con un negro él también tendrá oportunidad de hacer algún arreglo con ellos. Él podría establecer que si quieren joder a su hija, ellos tendrían que permitirle hacer actos homosexuales con ellos primero. Yo sería el premio, luego que ellos consintiesen y le dejaran hacer lo que quisiera.

Por favor, dígame qué debo hacer. Me excito tanto cuando me toca un negro que quiero acostarme con él y ser satisfecha sexualmente lo antes posible. Ardo en deseos por un negro. Sueño con sus maravillosas y largas pollas negras-púrpura. ¿Debo permitirle a mi padre hacer lo suyo con mis amantes negros que lleve a casa? ¿O de esa manera los perderé?

Muchas gracias, cariño.>>

 

En el libro de Xaviera Hollander, la autora y protagonista de “Cartas a la prostituta feliz” no se ofrecen respuestas de la autora a la innumerable retahíla de peticiones, preguntas y ruegos, ofertas sexuales y confesiones de toda índole. Si copio esta carta es porque, tras sentirme reflejada, identificada identificadísima con algunas de las confidencias, me resisto a decir una palabra (que no sea “Gracias Señor por darme plena capacidad cognitiva”), y creo que sería muy divertido remitir a esta muchacha a mis propios amigos, para no quedar yo tan abiertamente… abierta. Aprovecho para dar gracias a los negros que han formado y forman parte de mi vida y a quienes agradezco tanta diversión bajo las sábanas, en las pistas de baile, acodados en una barra, sobre la cama, sentados a una mesa y debajo de ella, … Si siento discriminación es positiva.

 

Por cierto, lean este artículo vintage