Sade y la ¿igualdad?

<<La injusticia de nuestras costumbres es tanto más flagrante cuanto que consentimos en vencerlas mediante la seducción y a la vez en castigarlas inmediatamente después de que han cedido a todos los esfuerzos que hemos hecho para provocar su caída. Toda la absurdidad de nuestras costumbres se ve agravada, creo, por esta no equitativa atrocidad, cuya sola enunciación debería hacernos sentir la extrema necesidad que tenemos de cambiarlas por otras más puras.

Así pues, las mujeres al haber recibido unas inclinaciones mucho más violentas que nosotros a los placeres de la lujuria, podrán entregarse a ésta todo lo que les parezca, completamente liberadas de los lazos del himen, de los falsos prejuicios del pudor y absolutamente entregadas al estado de la naturaleza. Quiero que las leyes las permitan entregarse a todos los hombres que desee, que el goce de todos los sexos y de todas las partes de su cuerpo le sea permitido al igual que los hombres, y, bajo la cláusula especial de entregarse a todos los que la deseen, es preciso que tengan igualmente libertad de gozar de todos aquellos que consideren dignos de satisfacerlas. [...]

En consecuencia, habrá unas casas destinadas al libertinaje de las mujeres y, como las de los hombres, estarán bajo la protección del gobierno; ahí le serán proporcionados todos los individuos de uno y otro sexo que puedan desear, y cuanto más frecuenten esas casas, más estimadas serán. No hay nada tan ridículo y tan bárbaro como el de asociar la virtud y el honor de las mujeres con la resistencia que oponen a los deseos que ellas han recibido de la naturaleza y que irritan permanentemente a aquellos que cometen la brutalidad de reprobarlos. Desde la más tierna edad, una niña desprendida de los lazos paternos, al no tener ya que conservar el himen (completamente abolido por las sabias leyes que pretendo), superando los prejuicios que antaño encadenaron a su sexo podrá entonces entregarse a todo lo que le dicte su temperamento en las casas establecidas a tal fin; será recibida en ellas con respeto y ampliamente satisfecha; regresará a la sociedad, donde podrá hablar en público de los placeres como lo hace hoy de un baile o de un paseo.

Sexo encantador, seréis libre; gozaréis como los hombres de todos los placeres que la naturaleza os impone como un deber; no debéis rechazar ninguno. ¿La parte más divina de la humanidad debe acaso encadenarse a la otra?? ¡Ah! Romped esas cadenas, es la voluntad de la naturaleza; no tengáis otros frenos que vuestras inclinaciones, otras leyes que no sean vuestros deseos, otra moral que no sea la de la naturaleza. No languidezcáis por más tiempo en esos prejuicios bárbaros que marchitan vuestros encantos y ahogan los divinos impulsos de vuestro corazón. Sois tan libres como nosotros , y la carrera de los combates de Venus os espera al igual que a nosotros. No temáis absurdos reproches; la pedantería y al superstición son perjudiciales. Ya no se os verá ruborizaros por vuestros encantadores extravíos; coronadas de mirtos y rosas, la estima que guardaremos hacia vosotras estará en directa relación a la mayor cantidad de concesiones que os permitiréis hacernos>>.

 

Acaban de volver a leer a Sade reflexionando (sofisma puro) sobre la igualdad… ¿Manipulación machista o verdad a paletadas?

Hoy me despido con la frase de mi amigo Fran Muñoz, una especie de gurú de las atrocidades.

MENSAJE IMPORTANTE PARA LA POBLACIÓN HETEROSEXUAL ESPAÑOLA: QUE OS DEN POR CULO ES COMO SI SE OS CAYESE EL IPHONE, LA PRIMERA VEZ TE DUELE EN EL ALMA, A PARTIR DE LA TERCERA, TE DA IGUAL…