El multipremio

Dejen que les hable de lo único.

Se especula con énfasis sobre cómo alcanzar el orgasmo, sobre cómo hacerlos mejores, más intensos, más húmedos, más profundos y más salvajes pero bajo todos esos artículos llenos de listados de “must do this or that” lo que subyace es el asunto de cómo lograr el mejor sexo posible y eso se logra sin perder la perspectiva y adoptando las siguientes tres reglas como si fueran mantras:

- Tú no le proporcionas un orgasmo a tu pareja y ella no te lo proporcionará a ti. Cada persona es responsable de alcanzar su propio orgasmo. Sólo tú sabes lo que necesitas y quieres y depende de ti comunicárselo a tu pareja. Recuerdo hace siglos, durante la entrevista a Max Cortés, actor, director y productor de cine X que, usando palabras muy sencillas y directas, dijo una verdad como un templo en este sentido: “En el sexo, en el buen sexo, hay que ser egoísta. Claro que hay que tratar de que la otra persona disfrute pero, llegado un punto, si te quedas en eso, no vas a pasarlo bien. Hay que ser egoísta, buscar el propio placer”.

- La mejor forma de maximizar tu orgasmo es minimizar la importancia que se le da a alcanzarlo. Recuerden las frases que circulan por la red, cargadas de mensajes llenos de fuerza cósmica: “La importancia reside en el viaje, no en el destino”. Pues eso.

- No hay dos orgasmos iguales y sí que existen infinidad de factores que pueden influir y que se hallan absolutamente fuera de nuestro control. Tu estado anímico en general, el cansancio, el tiempo que haya transcurrido desde tu último orgasmo, el momento del mes, la medicación que estés tomando, las relaciones con tus compañerso de trabajo y con tu jefe…, pueden afectar. Y todo esto sin tener en cuenta factores emocionales como quién o qué te estimula (tu amante desde hace diez años o Jesse Metcalfe de Mujeres Desesperadas), cómo te sientes respecto a eso (aburrido o tan excitado que casi hiperventilas), tus expectativas (bajas o altas, ojo, que es la atenuante del siglo). Resulta muy interesante que los científicos que han medido la intensidad de las contracciones musculares hayan determinado que éstas no necesariamente se corresponden con el grado de satisfacción que proporciona el orgasmo. Puede parecer que estás bajo mínimos en la escala de Richter aunque en tu mente se estén batiendo récords.

Si lograr uno a veces es harto complicated, sepan que los que llegan después que son más difíciles aún para todos. ¿Por qué? Pues porque tras haber despegado y alcanzado el clímax, nuestras terminaciones nerviosas pierden sensibilidad, normalmente estamos emocionalmente satisfechos y y nuestro cuerpos flotan en hormonas diseñadas para hacernos creer que con unos es suficiente. Mientras a ti probablemente lo que te apetece es seguir haciéndolo toda la noche, a tu cuerpo probablemente no. La responsable de esto es, según unos científicos alemanes, la prolactina, la hormona que se conecta con la producción de esperma y de leche en el pecho femenino. Esta hormona se segrega tras el orgasmo marcándole al organismo la señal de que ya ha tenido suficiente. Una vez producida la “gran eclosión” se producen distintas hormonas, siendo la prolactina la que más aumenta de nivel y por un tiempo más prolongado. Dado que la prolactina regula la dopamina, un neurotransmisor cuyo papel es regular el dolor y el placer, podría significar que este tipo de acto da una señal al cerebro para que quiera descansar más que para que busque más acción. Se cree que este proceso se da en ambos sexos, puesto que tanto hombres como mujeres segregamos prolactina.

Procede determinar qué se entiende por orgasmo múltiple. Así, por centrar el tema, necesitamos abordar el orgasmo masculino sin eyaculación, muy denostado por cierto. Por favor, ahora acuérdense de Sting, más que de un mozo de dieciocho que echa tres seguidos en una misma sesión sin despeinarse y sin descansar más de diez minutos entre cada asalto. Se considera que en este tipo de clímax se produce una sensación que se percibe como tal orgasmo en el cerebro pero cuya correspondiente eyaculación se inhibe mediante la activación de los músculos PC u otras técnicas que permiten mantener la erección. Muchos, tras este tipo de orgasmo, pierden totalmente la erección; otros, la mantienen. En este caso, usualmente el orgasmo de mayor intensidad es el primero. Algunos expertos en este tipo de orgasmo aseguran, sin embargo, que cada uno de los subsiguientes posee la misma intensidad que el primero. A saber…

Para las mujeres, el orgasmo múltiple puede traducirse en uno, pero uno súper largo, un über orgasmo, o varios orgasmos en una única sesión. Dado que las mujeres no experimentan la fase de resolución post orgásmica con la misma rapidez que los hombres, para nosotras es más fácil volver a estar excitadas y experimentar varios orgasmos seguidos.

Por lo que publican ciertos estudios, se puede concluir que la persecución del orgasmo simultáneo igual que la del múltiple no es precisamente unánime ni cuenta con una generalidad de “seguidores”. Por una parte, para ellos entrenarse en ser multiorgásmico exige mucho esfuerzo (“¿Por qué no tener sólo uno y muy intenso al final, y entonces quedarse dormido?” suele ser la pregunta que muchos se hacen, cuando se plantean la complicación de aprender a inhibir la eyaculación). Y además, no todo el mundo dispone del tiempo o del aguante físico que requiere una larga sesión, que suele ser necesaria para lograr el multipremio.