El otro corte

La misma cara de morder limones, de horror sin límite que ponen los hombres cuando se les habla de cortar el frenillo, se me queda a mí cuando me nombran la episiotomía. Me parece una masacre genital que se practica sin complejos desde tiempo inmemorial por parte del personal sanitario que va con prisita y no permite a la parturienta dilatar como es debido. Por fortuna, cada vez se está tomando mayor conciencia de las consecuencias respecto de la incontinencia urinaria y para la subsiguiente vida sexual de la madre. Aquí les dejo una noticia alentadora.

FIN