Opciones de género

Les envío al caos consciente de que tiro la piedra y escondo la mano porque, de tanto como diría ante este artículo (cuya veracidad no he podido verificar desde mi humilde morada madrileña, ya lo entenderán luego), muda me quedo. Lean, por favor:

En febrero de este año, facebook incluyó en el apartado “masculino o femenino” de su versión norteamericana otras 56 opciones de género para que ningún usuario de cuenta se sintiese excluido. Algunas de estas categorías son:

neutro, que describe a personas que no se identifican ni con ser hombre ni mujer;

andrógino, que tiene características ambiguas entre lo femenino y masculino;

bigénero, alguien que se identifica como mujer y hombre en diferentes momentos;

género variante, atribuido a personas que no se comportan de acuerdo a las pautas sociales impuestas para su género;

género confundido, quienes aún no definen a qué género pertenecen;

no-binario, personas que discrepan con la dicotomía femenino-masculino y ven al género de forma tridimensional, incluyendo a la androginia en el medio.

Y nótese que todas estas alternativas se refieren al género, a la identidad, no a la orientación sexual (es decir por quién se siente atracción) tema que agregaría más nomenclatura a las definiciones. Aunque por el momento estas variopintas identidades están disponibles solo para los internautas de Estados Unidos, la firma planea replicar estas opciones en las cuentas de otros países. [...]

Entre las nuevas orientaciones sexuales (quién me gusta) hay términos como omnisexual, heterocurioso o pansexual. También están los asexuales, los demisexuales y los grisexuales. Y, cuando se categoriza según el comportamiento sexual, pueden aparecer categorías híbridas, que incoporan elementos ajenos a sexo y género, como los sexetarianos, en cuyos foros se lee que son veganos que tienen relaciones sexuales únicamente con veganos, porque darle un beso a alguien que coma carne implicaría el traspaso de sustancias de origen animal en los fluidos corporales.Leer+

Una lástima que se permita “pensar”, y decidir sobre los contenidos de las aplicaciones en general, a los siempre emporrados programadores y demás gurús de la ingeniería informática. Déjenles tranquilos en sus monopatines y con sus eternas partidas de videojuegos, y llamen a alguien capaz de discernir entre ciencia y ciberaburrimiento o narcisismo online; demando un experto en sexualidad que se coordine con un Académico de la Lengua capaz de dominar los prefijos, los sufijos, los sinónimos y antónimos, porque me da que de los 56 nuevos “palabros” digo opciones, van a  sobrar unos cincuenta. Será por diabla que hace tiempo que aprendí la diferencia: debe haber una persona para empotrarte contra el cabecero y otra, siempre distinta, que lo diseñe…