Orgasmo simultáneo

No es sólo que el trabajo sea eso tan feo que es por lo único que pagan que hoy me cuesta tanto escribir. Es que he de hacerlo tras conocer la triste noticia del fallecimiento del deejay Franckie Knuckles.

Además voy a hablar sobre el objetivo de los objetivos, el punto rojo en el centro de la diana, el diez sobre diez, la X marcada en el plano del tesoro: el famoso y perseguido orgasmo simultáneo… Hay que abordar ciertos tópicos, siempre con el propósito de que dejen de perpetuarse… Y ojo que el de timing is everything aquí, parece que cuenta…

Primero hay que saber que la gente, las parejas, sean esporádicas o de ésas a plazo fijo, no muere ni enferma por el hecho de no experimentar orgasmos simultáneos con la misma frecuencia con que se lava los dientes. Y segundo, tampoco es que se trate de la sensación máxima y única y del no va más que se puede alcanzar. De hecho, llegar al orgasmo por turnos es, amén de mucho más realista, infinitamente más práctico y casi siempre más satisfactorio.

Todo humano que haya experimentado alguna vez un orgasmo, a poco que lo piense, sabrá discernir que la sensación orgásmica es profundamente egoísta: durante él, te encuentras súper centrado en tu propio placer, en lograrlo y en disfrutarlo mientras dura, lo cual convierte en una gesta harto complicada ésa de preocuparse, justo en ese instante, por el de la pareja.

Para los hombres esto supone un problema menos grave, dado que sus orgasmos son más sencillos de desencadenar y que, una vez se inician, continúan sí o sí. Las mujeres requieren una atención mayor; A menos que se las estimule desde el comienzo hasta el final, hay un alto riesgo de que lo pierdan a mitad de camino… Sucede que, mientras que él aúlla y jadea de placer durante su orgasmo, es muy posible que ella esté gimiendo de puro y amargo resentimiento, al ver que “se lo han robado” en el último momento.

En fin… sin duda, es más saludable plantearse el orgasmo simultáneo como un posible “bonus” que como un objetivo impuesto.

Recalco algo que, no por muy repetido, parece calar: el asunto de que las mujeres, en general, no se corren por mera comparecencia del varón, y tampoco nos basta con la penetración. Así que sería interesante que las que aún se atormentan, o incluso se culpabilizan por no llegar mediante el coito, dejen de ser tan ingenuas: no alcanzar orgasmos por vía penetración no es una excepción, sino la norma.

Para llegar juntos, además del 69 (si se tiene muy bien pillado el punto, me temo) y de la masturbación simultánea y recíproca, hay algunas recomendaciones. Diré, generalizando, que es gerundio, que casi siempre el orgasmo simultáneo requiere que él retrase su excitación y que ella deba acelerarla un poco.

 

Trucos para ellos.

Perdonad pero os voy a tutear…

– Ten un orgasmo previo al que se entiende como “simultáneo”. La mayoría de los hombres experimentan mayor control eyaculatorio tras una primera descarga.

– Deja de pensar en el orgasmo que se supone que estás a punto de tener, y empieza a disfrutar de la fabulosa sensación que estás teniendo. Olvida el viejo truco de acordarte de la declaración de Hacienda o en cosas desagradables o aburridas (como contar para atrás desde 500) para distraerse… Claro que, basta que digas “no debo pensar en….” para que tu cerebro lo único en lo que pueda concentrarse sea, precisamente, eso. Parece que la clave está en abstraerte de la situación pero permanecer muy apegado al instante. Aguardas hasta que ella está lista, pero no por ello te “alejas” o te desocupas sexualmente de ella… Cuanto mejor puedas hacer esto, más altas serán tus posibilidades de que ella quede satisfecha y que ambos tengáis el clímax juntos.

– Conoce tu orgasmo a la perfección, de modo que sepas, exactamente lo que te va a llevar hasta el límite. La manera más fácil de hacerlo es puntuar en qué punto estás. Recuerda cuál fue tu mejor orgasmo y le asignas un 10. Le pones un cero a cuando no tienes ninguna clase de excitación (conversación con tu abuelo sobre limpiar las ventanas…). Según te mueves desde la excitación nula hacia la erección, recorrerás el espectro del 0 al 10. Practica puntuándote a ti mismo y tendrás mucho mayor control sobre tu orgasmo. Es decir: “siento que estoy alcanzando un 6, así que me puedo permitir unas cuantas penetraciones fuertes más” o “Estoy definitivamente alcanzando el 8, así que mejor paro o cambio la estimulación hasta que me calme un poco” (sin duda he guionizado mejor…). A algunos se les da mejor practicar esto de medir sus niveles de excitación mediante la masturbación, así pueden centrarse exclusivamente en esa tarea. Después habrán de probarlo en pareja. Piensa en tus últimas cuatro relaciones y puntúa cómo te sentiste la mayor parte del tiempo. Si tu excitación alcanza el 7 u 8, la cosa va bien: estás disfrutando pero mantienes el control relativamente.

– Para o cambia los movimientos o el modo de estimulación si superas el 8. Si estás en medio de la penetración, deja de moverte y quédate dentro, relajándote, durante un minuto aproximadamente. Si ella te está haciendo una felación, haz que suba y que te dé un beso largo o simplemente que pare y no haga nada…

– Hazte amigo de su vibrador. Algunos manuales recomiendan este truco como el mejor para asegurar el orgasmo simultáneo (hay opiniones divergentes, claro). Se refiere a utilizar vibradores pequeños, cilíndricos y que no penetran, colocados sobre la zona del clítoris durante la penetración. Antes apuntaba que esto tiene detractores y no se utiliza demasiado, ¿y por qué? Pues algunos prefieren no introducir nada “artificial” o mecánico en la relación; otros, muchos hombres, se sienten amenazados porque en realidad no entienden que el vibrador no es competencia… Lamentablemente en términos de rapidez, efectividad (satisfacción garantizada) y orgasmos regulares, entre la máquina y el hombre, no hay competencia. Pobres simples humanos… Dicho esto, no deberías sentirte amenazado. Celoso sí, pero no amenazado. No son humanos… Lo más cerca que alguien puede estar de ser una especie de androide sexual es poniéndose un vibrador especial para la lengua o para el pene. Y afortunadamente, hay muchos en el mercado y funcionan la mar de bien… (sigue)