Hot monogamy

Después de tres horas, tres horas completas, de reloj -no es ninguna hipérbole-, navegando por la web de zapatos más fastuosa del planeta, me convenzo a mí misma de que en realidad necesito esos 12 pares -12 pares, sigo sin exagerar, quiero decir: exagerado es, pero también muy cierto-. Me mentalizo de que pocas cosas hay más importantes que esos estilettos de 14 y 15cm de altura (y de posibilidades de hacerme daño en potencia, como los hombres). Pero no… Un brote de sensatez y abandono ese carrito a la ciberderiva… “Señor aleja de mí la tentación”, he rogado y he sido escuchada. En un esfuerzo sobrehumano, he vencido la adicción, me he separado del ordenador, me he vestido de ninja y me he ido a clase de yoga, a respirar hondo y a retorcerme, que falta me hace.

Para escribir este post semanal he estado leyendo un megamanual de esos que lo saben absolutamente todo de todo. En realidad, me voy a centrar en lo que se refiere a algo que pone los pelos de punta a quienes se hallan embarcados (o embaucados) en relaciones largas. Hoy no me apetece hablar más de mí…

Por verbalizarlo sin demasiados preámbulos: “Monotony of Monogamy“, no creo que haya que traducir… Señalar a la rutina con dedo acusador no me resulta difícil… pero tampoco me diferencia de la tan condenada actitud de las oposiciones a los gobiernos: señalar dónde está el problema pero no ser capaces de proponer ninguna solución. Todo un clásico, ¿verdad? Acabar con la monotonía que se ha instalado de puntillas en la alcoba constituye sin duda el secreto que guardan muchas parejas que esconden, sistemáticamente, un sentimiento de frustración y culpabilidad.

La insatisfacción sexual en la pareja constituye, sin embargo, de uno de los temas más manidos de conversación entre confidentes e íntimos amigos. Lograr una “hot monogamy” implica que las ganas sobrevivan a conversaciones tediosas sobre el trabajo, los niños (si los hay), sobre deportes, facturas, goteras, los amigos, … Así que dicha “hot monogamy” se convierte en algo más escurridizo que una pastilla de jabón bajo la ducha. Hay mucho de mito en todo este drama de la frustración sexual en la intimidad de las parejas, culpa, en parte, por lo aireado por los medios de comunicación, responsables de ese afán casi enfermizo por los datos, las cifras, los resultados… Gracias a tantos estudios y estadísticas, cabe asegurar que abrazada al Aburrimiento, aparece, en esa foto de pareja, la Escasez.

Ya he publicado yo mi frase: “Dime cuántos años llevan casados y ya te digo yo cuánto hace que no follan”©Eva Roy. La habrán leído si son habituales de mis posts. Y no lo creo yo sola… Uno de los más traumáticos pensamientos que atormentan la mente de infinidad de casados, emparejados, ennoviados y asimilados en derechos, es que el sexo está en todas partes y sucede en cualquier lugar… excepto en su cama marital, a pesar de que las encuestas publiquen que entre emparejados, se dan más relaciones sexuales, más sexo oral y más variedad de posiciones que entre singles.

En determinado párrafo del libro, he leído, no sin estupor, que el número de parejas jóvenes que no practica sexo en absoluto o que lo practican menos que sus padres, está en ascenso. Y se considera que sufren de modo silente por el hecho de culpabilizarse de no estar comportándose como se espera de ellos a los veintitantos: como conejos.

Continúa hablando de mitos, y denuncia que muchos siguen vigentes. Me gusta a mí el tema de los tópicos, por lo de derribarlos. Quizá debiera comprarme una apisonadora, en vez de tanto zapato… El súper mega manual se refiere en concreto a ese mito que asegura que nuestras mejores relaciones sexuales las tenemos de jóvenes; pero, aquí viene la andanada: los genitales se hallan en su plenitud, sin duda, sobretodo los masculinos, que a cierta edad, ya se sabe que inician un declive más que preocupante… Pero, haya calma, señores, es preciso algo más que órganos que funcionen para que el sexo sea excelente.

Otro topicazo es el que asegura que siempre son las mujeres las que se suelen negar, se excusan, dicen que no les apetece -fíjense que instintivamente, aunque hablo de mujeres, no me incluyo… ¿Por qué? Pues porque es otra mentira: nosotras no nos negamos al sexo, sino al mal sexo…). El libro afirma, como yo, que es falso: que es una proporción de 50/50. Dice que, simplemente, a las mujeres no les incomoda admitirlo. Y otro motivo es que, si confiesas que estás teniendo problemas sexuales, es que te hallas en una escurridiza rampa hacia el fin de tu relación…

De acuerdo con los más importantes terapeutas sexuales, uno de los mitos más extendidos y destructivos, es el de pensar que las parejas felices tienen una vida sexual intensa. Sin embargo, casi todas las parejas atraviesan sequías; lo significativo es cómo se abordan esos periodos.

La auténtica compatibilidad sexual se basa en ser capaz de adaptarse a las preferencias sexuales del otro. Para crear una felicidad sexual a largo plazo, hay que ser flexible y estar abierto al cambio, y probar cosas nuevas.

Otro de los errores más clásicos en lo que a relaciones largas se refiere, es el de presuponer que, como tu pareja te quiere, sabe lo que tiene que hacer para hacerte feliz. Por desgracia, el amor no nos convierte en videntes o psíquicos con capacidad para leer la mente, por lo que solemos confiar en la siguiente “mejor” opción: la de dar por hecho que lo que nos hace felices a nosotros, también le hará feliz a nuestra pareja, lo cual, como todos sabemos -desde fuera-, conduce a desastres inimaginables.

También solemos sufrir pensando que no le importamos a nuestra pareja si ella/él no se comporta o reacciona en determinada situación como nosotros haríamos. Otras grandes broncas que suelen acarrear mucho dolor llegan cuando alguno de los dos tiende a olvidar o no otorga importancia a ciertas fechas (como los aniversarios, los cumpleaños, San Valentín… y el otro sí); o mantener cierta relación con su mejor amigo/a (se puede interpretar como que coquetea mientras que a lo mejor tu pareja sólo considera que está siendo amable)… En definitiva, cuánto berrinche se ahorraría comunicándonos correctamente.

Esto es lo que leo en manuales muy consagrados sobre amor, sexo, parejas… Pero para mí, las relaciones no son simples plantas que hay que mantener vivas. Se trata de que florezcan. A mí, la vida me ha demostrado que pocos saben “LA VERDAD” de cómo funciona la mujer, su complejidad, con tantas interacciones entre la mente y el corazón, como Brad Pitt. Leí su carta a Angelina Jolie hará un par de meses, y vi escrito lo que mi cabeza y mi corazón llevan demasiado tiempo sabiendo… Déjate de consejos de gurús, libros, teóricos o de trucos de esos expertísimos en la práctica sexual (desde actores y actrices porno a prostitutas y gigolós): este hombre sabe lo que hay que hacer para que funcione. Se empeña en que una mujer, la suya, sea feliz. Lucha para que florezca.

 

Por favor, lean (y que aprendan, se lo ruego).

Carta de Brat Pitt a Angelina Jolie causa impacto en las redes:

“Mi mujer se enfermó. Ella estaba constantemente nerviosa por sus problemas en el trabajo, su vida personal y sus errores y problemas con los niños. Había perdido 30 libras (15 kg) y pesaba 90 libras (45 Kg) a sus 35 años. Se volvió muy delgada y estaba constantemente llorando. No era una mujer feliz. Sufría continuamente dolores de cabeza, punzadas en el corazón y contracciones nerviosas en su espalda y sus costillas. No dormía bien, caía dormida solo por la mañana lo que la mantenía cansada todo el día. Nuestra relación estaba a punto de romperse. Su belleza quedó abandonada en algún lugar, tenia bolsas bajo los ojos, buscaba algo en su cabeza y dejo de cuidar de si misma. Rechazó rodar películas y rechazaba los papeles que le ofrecían.

Perdí cualquier esperanza y pensé que nos divorciaríamos pronto… Pero entonces decidí actuar. Después de todo he conseguido a la mujer más bella de la tierra.

Ella es un ídolo para más de la mitad de hombres y mujeres sobre la tierra y yo era el único a quien se le permitía dormir a su lado y abrazar sus hombros. Empecé a consentirla con flores, besos y cumplidos. La sorprendía y la atendía a cada minuto. La llené de regalos y vivía solo para ella. Hablaba en público solo de ella. Incorporé cada tema en su dirección. La idolatraba frente a ella y a nuestros amigos.

No lo creerás, pero floreció. Se volvió mejor que antes. Ganó peso, ya no estaba nerviosa y me amaba incluso más que antes. Yo no tenia ni idea que ella PUDIERA amar tanto. Y entonces me di cuenta de una cosa: La mujer es la reflexión de su hombre. Si la amas hasta el punto de la locura, ella se vuelve locura”

Brad Pitt

Al final, es algo “tan simple” como quererla. Establecer la meta de hacerla feliz. Y eso implica ser consciente de que es una decisión que va a exigir actos y frases y gestos, …, a diario, de modo constante… Supongo que por eso, a otros, no les sale bien: porque muchos abandonan, porque lo dejan a medias, porque se despistan, porque fallan en la ejecución, porque se autoengañan creyendo que la tarea basta con hacerla una semana, o un mes, o un año…, porque les vence la pereza o el egoísmo,… [Alguno protestará y me recriminará que no he tenido en cuenta que nosotras no somos Angelinas, a lo que yo le responderé: ojito que con pocos Brads me cruzo yo por las calles.]

Como me aburro, por pura ansiedad, supongo, vuelvo a la web de zapatos fastuosos… La carne es débil… Pero voy a hacer una criba: a ver si en vez de tantos zapatos imposibles, consigo un sólo, un único par precioso y que no me haga daño y que me apetezca ponerme durante mucho tiempo. Y quiero un hombre igualito.