Relatividad

Como no sé si voy o vengo, y viendo y oyendo lo que veo y oigo tampoco es que me centre, todo lo interpreto desde la relatividad más cruda.

Hace un rato, me pasmaba contemplar cómo un gorrión picoteaba el vómito de un borracho, reseco sobre la acera… “Fíjate lo que para algunos puede suponer lo más asqueroso…”, le he dicho a mi amigo. Y le he comentado la imagen del otro día, emitida en el telediario, creo que grabada en Irak, no estoy segura: un tipo va en su moto; otro, sale de su escondite justo cuando el primero llega hasta su sitio en el borde de la carretera, y le dispara a bocajarro. El conductor se cae, malherido. El atacante, agarra la moto y, mientras la levanta y se sube en ella, robándola, remata con otro par de tiros al dueño del vehículo y se larga. Eso vale allí una vida: una Vespino hecha polvo.

Esa relatividad del valor de las cosas ahora le comentaba a César, viniendo de visitar un piso. A tenor del texto del anuncio, se trata de un ático con 3 dormitorios. La realidad no se parece. En nada. Claro que por ese precio, obviamente, ahí había gato encerrado (gato o pájaro, porque ni un perro cabría, naturalmente…). Una de las imágenes que ambos hemos mantenido grabadas en la retina hasta el café de después, ha sido: “¿Y has visto la silla de ruedas y la ropa de los abuelos?”. Sí, era un piso de alguien que acaba de fallecer y cuyos herederos con urgencia quieren sacarse de encima, con los efectos personales incluidos…

Hace unos meses les hablé (que no recomendé -porque de haberlo hecho, y una vez visto el bodrio resultante, ya me habría puesto de rodillas implorándoles su perdón-) de «Nymphomaniac», y antes de que se estrenase les mostré el trailer de la que ojalá fuera la última película de Lars Von Trier, un cineasta que ha dejado de gustarme, qué le vamos a hacer… No dejo de recibir noticias sobre el filme, obviamente todas chapoteando en escándalos e intrínsecamente relacionadas con mamadas. A tenor del producto final, poco fiasco me parece, la verdad… Presentar la película en dos partes, que no una, me parece un soberano timo: hacer que el espectador pase dos veces por taquilla porque te has enamorado de tus propios planos (y de tus propias babas) y eres manifiestamente incapaz de editar tu producto hasta hacerlo coincidir con los estándares de metraje profesionales, me resulta, en estos momentos, imperdonable. Los diálogos, un intento tramposo de intelectualidad transgresora, un afán del director por demostrar que aunque sea un perfecto obseso sexual, ha leído filosofía. El resto: un porno peor filmado que el amateur, sin más méritos que el de estrenar en salas comerciales y el de involucrar a su protegida Charlotte Gainsbourg, una actriz “convencional” que se presta a rodar todo lo imaginable ante la cámara pero que se niega -tócate…-, a realizar las escenas previstas con el único de los actores que no da asco físicamente, so pretexto de que en la vida real es un actor porno… El resultado: una producción aburrida, estomagante, burda, cuyo único momento salvable, para mí, es la escena de una soberbia Uma Thurman.

Hablando de cine, hoy he recibido una nota de prensa sobre una película que pinta bien. Opino de antemano y a tenor del reparto y de las críticas profesionales que se facilitan, claro. Yo es que soy muy fan de Turturro y de la Stone, y me muero por ver a la Vergara en cine y por comprobar qué tal reaparece la Paradis tras su divorcio de Johnny Deep… Me hace gracia también que Turturro la dirija y que Allen intervenga como actor. Me refiero a <<Aprendiz de Gigoló>>, cuyo estreno se prevé para el próximo 30 de abril. Copio:

“comedia de enredos protagonizada por el inconfundible y polifacético WOODY ALLEN (ganador del Oscar por Annie Hall, Blue Jasmine) quien se pone esta vez delante de las cámaras junto a JOHN TURTURRO (El gran Lebowsky, Barton Fink) que también dirige la película, como ya hizo en Romance and Cigarettes o en Mac. Acompañan a Allen y Turturro SHARON STONE (nominada al Oscar por Casino, Instinto Básico), SOFÍA VERGARA (‘Modern Family’, Los pitufos), LIEV SCHREIBER (Salt, El mayordomo) y VANESSA PARADIS (La chica del puente, Café de Floré).

Es una alocada, divertida y emotiva comedia que aborda la cruzada interminable (y nunca del todo satisfactoria) del ser humano por encontrar la felicidad en el sexo y el amor. Fioravante (John Turturro) decide hacerse gigoló para sacar algún dinero con el que ayudar a su amigo Murray (Woody Allen), que está sin blanca. Con Murray como «mánager», esta pareja profesional se verá rápidamente atrapada por los entresijos del amor y el dinero.

La prensa ha dicho:

Turturro le ha dado a Allen su más grande y mejor papel en años The Guardian

El toque de Woody Allen está visible durante toda la película, ya sea en la representación de la comunidad judía, en las docenas de frases ingeniosas o en la banda sonora, que parece inspirada directamente en sus películas Screen International

Una mirada a veces divertida y otras emotiva a un extraño grupo de neoyorquinos The Hollywood Reporter

 

Al hilo de las incongruencias que recientemente me entretienen, y regresando también a la antes citada relatividad, les comento la noticia que leo sin comprender muy bien en el perfil social de Martín Mazza, el único actor porno gay de este país que ha logrado trascendencia mediática. Copio:

Anoche rodamos nueva escena para Locuragay.com con Marco, un actor porno hetero, y su primera escena gay“.

Mi cara, a pesar de los pesares y de lo mucho visto y toreado, ocasionalmente aún alcanza el rictus y la estupefacción: sabiendo como sé la miseria que se paga a los actores hoy día por cada escena X, hace falta ser… para pasar por algo así… Pero claro, vuelvo a lo poco que vale ahora incluso la vida… Y me resisto y me lo cuestiono y le preguntaría al tal Marco, que tiene carita de niñato: Si no eres ni siquiera gay, ¿qué coño haces rodando algo que no va contigo ni con tu opción? Dado que por dinero, obviamente, seguro que no ha sido: ¿Por qué lo haces? ¿No sabes que hay principios y límites y que puedes incluso vivir conforme a ellos? Obvio que has oído hablar de la Cialis, de la Viagra e incluso del Cavernjet, pero hijo mío, “poder” no significa “tener que” o “prestarse a”… ¿Acaso nadie en tu familia ha inoculado en ti un ápice de sentido común? ¿Te apetece que tu padre vea esa bonita escena gay donde, tanto da que seas activo que pasivo? En fin… Qué mundo éste de Belenes Esteban, de Rosas Benito y de Mujeres, Hombres y Viceversas…

Por cierto: les sugiero que vean en Youtube una serie: Con pelos en la Lengua. El capítulo sobre errores mola. Y en el plano homo, el que sale Martín Mazza: “Enamorarse de una estrella del porno gay”.