El calendario

Ahora, teniendo en cuenta que el 14 se acerca, debería escribir, por enésima vez, sobre el Día de San Valentín, pero me niego… A lo que no me resisto es a facilitarles excusas de gasto.

Desde una cajita de pétalos de rosa para dar un toque romántico a joyería íntima (menos comprometedora que la de verdad…): he aquí las pezoneras que todas merecemos: ¡de oro! Y también de oro, este plug analcause you’re worth it!!

O un conjunto de lencería para producir más huracanes que la ciclogénenis, ahora en rebajas. Y, en formato mini, perfecto cofre de productos para viajes, el ofertón.

Pero ya les digo que en esto también paso de mis colegas de profesión y a pesar de lo cómodo que es, ya no me gusta subirme al carro de la rabiosa actualidad. Me doy cuenta de que me da mucha pereza basarme en la agenda y en el calendario para escribir… Fíjense que, el otro día, de no haber necesitado denunciar la situación de censura que he sufrido como artista (junto con el incumplimiento contractual en que la sala Ramses ha incurrido), habría publicado sobre la mutilación genital femenina, por enésima vez. Debo decir que sobre esto no me canso de denunciar.

INFIBULACIÓN

La mutilación genital femenina es un delito. Sin embargo, esta atrocidad aún se realiza en determinados países africanos para controlar a la mujer privándola de su libertad sexual ya desde la infancia. Hay tres tipos de ablación; la más grave consiste en cortarle a la niña los labios mayores, los menores y el clítoris sin anestesia, y coséserlos con una aguja de acacia, cerrando permanentemente la vagina (tras el matrimonio, para la noche de bodas o para el sexo puntual y para el parto, le abren la vulva con un cuchillo). Además de infecciones crónicas, o incluso mortales, jamás experimentará placer sexual, la menstruación durará dos semanas y cada vez que orine sufrirá dolor.

En el Día Mundial Contra la Mutilación Femenina, habría planteado algunas de las siguientes cuestiones, por plantear que no quede; otro tema ya es que nos lleguen a escuchar, y aún más complicado, que nos hagan caso, ¿verdad?

Me habría preguntado en voz alta si se permitiría la mutilación de niños, de varones. Si, por ejemplo, llegados a la pubertad, se autorizaría que se les extirpasen los testículos so pretexto de mantener su bonita voz infantil. Es un ejemplo elaborado a bote pronto. No me subestimen que, aunque lo parezca, tonta del todo no me he vuelto con la censura. Piensen en la atrocidad de cortarles los huevos a miles, a millones de chavales porque sí… O si no los testículos, por igualar anatómicamente las situaciones, sólo formulo la hipótesis: ¿qué pensarían si les arrancasen con una cuchilla infectada o con una navaja la piel que recubre el extremo del pene? Es decir: dejando el glande pelado y descuartizado, sin tejido… Si sobrevive, posiblemente nunca pueda tener una erección, pero podrá orinar, con dolor, y al fin y al cabo, eso lo importante, ¿no? O ¿se imaginan que en determinado momento del desarrollo infantil, a niñas y a niños se les amputaran las manos derechas, o las izquierdas, para impedir que sientan la tentación de robar? Otro ejemplo igual de absurdo… Como lo es que a las mujeres de ciertos países se les corte una parte crucial de su cuerpo, donde confluyen todos los sistemas (el reproductor, el nervioso, el digestivo…) y las condene al dolor, a la frustración, se las ponga en riesgo de infección y de muerte… sin razón, porque decir que es para que sean puras a mí, sinceramente, me pone de muy mala leche. Y veo, horrorizada, que esa sinrazón se perpetúa. Y que las cabezas pensantes miran a otro lado. Si la mutilación fuera, como yo misma planteo ficticiamente, de varones, o de manos, no se habría sostenido… Las tropas de la ONU, o las de la OTAN, o las del Vaticano, … habrían ocupado dichos territorios y detenido la barbarie en cuestión de horas… Pero no reaccionan y consienten.

La mutilación genital femenina consiste en imponer la fuerza bruta y subyugar a la mujer, de privarles de su dignidad y de su salud y de su libertad y de su integridad. Les recuerdo que la mujer es el pilar de la familia y de la economía en esos mismos países, y que mantienen esa costumbre bárbara e injustificada (ya, ya, y aquí mantenemos los toros y la caza…) y no pasa nada. Los jefazos consienten que no pase nada.

Durante el día concreto contra la mutilación genital femenina los telediarios ocupan sus entradillas con las dos señoras ataviadas con turbantes que vienen de Kenia a dar testimonio vivo de ese crimen. Perfecto. Pero más allá del efectismo, al día siguiente, se olvida… Y se permite que sigan mutilando a millones de niñas, destrozando mujeres a manos de mujeres porque, por añadidura, este delito lo cometen entre ellas… Así ellos se lavan las manos… también en esto.

La hembra humana es el único animal dotado de un clítoris. Este órgano, que se compone de innumerables terminaciones nerviosas, es “inútil”, porque sólo sirve para sentir placer. Nada más y nada menos. El clítoris nos hace únicas como especie. Nos hace mujeres. Nos hace humanas. ¿En qué nos quieren convertir al cortárnoslo?