Me han censurado

Mi exposición se titula Barbaridades. Ya les hablé de ella. La hice hace poco en Pacha Ibiza y la idea era seguir. Tengo registrados los logotipos, el nombre, las imágenes y las distintas piezas. Pues bien, les informo de que en uno de los locales, justo a punto de recibir a los invitados, estando ya instalada cada cuadro o figura, me sueltan que Barbaridades ha sido censurada y, por tanto, queda cancelada para el resto del tiempo que iba a permanecer expuesta.

Hoy por la mañana, con la pedazo de resaca que me he levantado y habiéndola montado ayer mismo, he tenido que ir a retirar las piezas de la sala. Tanto trabajo y al final, sólo ha estado un día. No va a continuar durante la semana del 5 al 12 de febrero, como era lo que la sala acordó conmigo.

Iba a exponer mis Barbaridades pero, como no me dejan, las voy a soltar. No me he medicado, aviso. Caiga quien caiga.

La fiesta gracias a mis amigos y amigas fue un éxito rotundo de convocatoria, y eso, a pesar del frío, del fútbol, de ser miércoles…

Y respecto de la cancelación, los motivos alegados fueron… como de broma. En fin… Me los expusieron con todo el respeto y con mucha vergüenza, especialmente viendo que la exposición, nuevamente, divertía a todo el mundo, incluido el personal de la sala y que cada pieza funcionaba y que cada concepto y objeto, gustaba. No maté al mensajero. Soy suficientemente inteligente como para saber que la pobre persona que tuvo que dar la cara ante mí ni siquiera se lo imaginaba hasta que a las 20h yo llegué y se lo dijeron a ella a la vez que a mí… Por lo visto, una mamarracha de una marca pija me ha censurado y ha exigido que mis obras no estén expuestas para su evento de esta semana.

¿Mi exposición “indecente”?

Curiosamente, yo siempre me autodefino como “Mucho más abierta de mente que de piernas”®. Esta frase la tengo registrada (cítenme si la emplean, hagan el favor). La uso y la he publicado con frecuencia. Al hilo de la filosofía que subyace en ésta y en cada una de mis Barbaridades, de pronto, me paro a pensar y comprendo que soy tan, pero tan, tan, tan distinta de la señorita responsable de los eventos de la dichosa marca… (y no voy a hacerme un Anita Obregón, pero ganas me dan de explicar again lo de que tengo título de ICADE, masters, etc… Me remito a mi frase: soy más abierta de mente que de piernas). Y de pronto me opino encima de nuevo y digo: que para hacer así de mal su trabajo (un curro que obviamente no sabe hacer y que le viene inmenso...) ella parece estar mucho más abierta de piernas que de mente.

A pesar  de saber que se cancelaba, hube de seguir con el sarao subida a esos tacones y constatando que, salvo lo poco que aún queda en la sala del trabajo de Philippe Starck, la organización fue un desastre (muy divertido, gracias, repito, a tod@s). Puedo dar detalles de la falta de coordinación y de profesionalidad de la sala, pero sería una consultoría y, por ese tipo de reporte, cobro.

Me limitaré a pensar en algo muy sencillo. Y es que esto sólo se traduce en que me han hecho feliz. Llevo la vida entera buscando una censura como Dios manda. Gracias. Me siento el pezón de Janet Jackson en la Super Bowl, la foto rota del Papa de Sinéad O’Connor, … Me siento un icono de la modernidad, una artista urbana incomprendida.

Muchas gracias a todos los que me habéis ayudado de una u otra forma con Barbaridades. Tengo otras fechas cerradas. Pronto informaré.