Bangkok boy

Aprendí a corresponder al “afecto” de mis clientes, masturbándolos y besándolos y acariciando sus cuerpos, pero pronto me di cuenta de que si quería seguir siendo contratado, tenía que estar dispuesto a hacer más. Razoné que, si la mesa se girase, a mí no me gustaría que, si yo pagase a una chica, ella fuera […]