Patchwork

Incapaz de pensar con claridad, una recopilación de frases, un patchwork de pensamientos ajenos que enturbian aún más los míos, es lo único que puedo ofrecer en este momento. Se cumple que el miedo paraliza. Y en mi caso, que con la incertidumbre el corazón duele y el cerebro se ralentiza.

Obviamente, no he comprado semejante esperpento, pero pululan en la red citas concretas de este “Cásate y sé sumisa“, el libro éxito de ventas en Italia, que ha desembarcado cargado de polémica en España, patrocinado por otro crack de la Iglesia católica, el Arzobispo de Granada.

Sin aire me dejan frases como: “Todavía no eres una cocinera experimentada ni un ama de casa perfecta. ¿Qué problema hay si te lo dice? Dile que tiene razón, que es verdad, que aprenderás“.

O la de “En caso de duda, obedece. Sométete con confianza” que provoca que en mi mente resuene una recomendación bastante más divertida, la que da Al Pacino, en “Esencia de mujer”, al despedirse de su gato dice: “Ante la duda, folla“…

Del libro que estoy leyendo, del que les he hablado la semana pasada, “The woman who went to bed for a year”, traduzco un fragmento de la conversación entre Eva, la esposa y protagonista, y Titania, la amante, una vez ambas se conocen:

Eva: “Dime una cosa. ¿Tú finges los orgasmos?”

“Normalmente no me da tiempo, él termina en un par de minutos. Me apaño yo sola”.

Eva: “Pobre Brian, en la liga de fútbol de los amantes, es el Accrington Stanley”. (Según wikipedia, se trata de un equipo que juega en cuarta división).

“¿Cómo es que nadie se lo ha dicho?”, dijo Titania.

“Es porque nos da pena”, respondió Eva, “y porque somos más fuertes que él”.

Frente a esto, muda me quedo con otra de las perlas que la autora de “Cásate y sé sumisa” nos regala: “Pregúntate qué otro podrá soportarte (…), pregúntate qué otro podría tolerar algunas de tus gravísimas psicopatologías”.

Otra conversación, ésta entre Brian y Eva, a la muerte de la madre de él.

“Ha debido sentirse terriblemente sola, Brian. Nunca superó la muerte de tu padre”.

“¿Te sentías sola tú mientras yo estaba trabajando?”

“Me sentía más sola cuando regresabas a casa, y estábamos sentados juntos en el sofá”.

“Pero sí que pasamos buenos tiempos, ¿no?”

“Seguramente, pero no recuerdo cuáles fueron“.

Y esto me recuerda lo que ya decía Honoré de Balzac:Es mucho más sencillo ser amante que marido, porque es mucho más difícil ser ingenioso todos los días que decir cosas bonitas de vez en cuando“.

Sigo enredada en mis sentimientos, tejiendo el que apunta será un colosal vete a saber qué.