Viola a su suegro

Podría comentarles cómo son las pezoneras que me trajo un mensajero esta semana. Debo admitir que me relamía mientras iba desenvolviendo el paquetito, conforme pude leer, inmediatamente presa de mi habitual ansiedad anticipatoria, con qué iba a encontrarme. Pero coitus interruptus: son tan feas, tan chonis, tan deprimentes y tan horteras, que prefiero ahorrarles el […]