Will Smith y los pies de barro

Entre las toneladas de información no solicitada que llevo evacuando párrafo a párrafo durante casi una década (upps, cómo pasa el tiempo), creo que nunca he desflorado mi absoluta discriminación positiva respecto de la raza negra. Puntualizo: sólo me rindo ante los machos; ellas me dan igual, aunque no protestaría si Dios me hubiera asignado las piernacas de Naomi Campbel, el poderío de Grace Jones, el tercio superior de Tyra Banks o de Vanessa Williams, la cara de Kerry Washingon… o un completo de Halle Berry. Ya les adelanto que no voy a acogerme al eufemismo “afroamericano” o “de color”. A mí me gustan “tostados”, vengan del Caribe, de África, de los States… o de darse rayos UVA.

Díganme, si las babas se lo permiten, si echarían de su cama a Gary Dourdan o a Tyson Beckford… O si Vladimir Mcrrary no podría, incluso, quedarse a dormir… Hay chocolates con los que no dudo en fundirme hasta la eternidad… Y quien dice eternidad, dice amanecer.

Entre los consagrados de Hollywood, seguro que alguien aún suspiraría por el ya madurísimo (“madurito” resulta eufemístico, y ya he dicho que no uso de eso) Morgan Freeman, en cuyas rodillas acabé la entrevista que le hice (hay foto, así que no me toquen los…); O ante Samuel L. Jackson o al recordar a Carl Weathers cuando hizo Rocky; yo aún lloro echando de menos a Isaiah Washington en la serie Anatomía de Grey, qué le vamos a hacer…

Si hay un hombre negro que desde la pantalla ha enamorado a hombres, mujeres y niños, sería Denzel Washington.

Hay  muchos actores negros súperfamosos, pero que a mí personalmente me resbalan: Martin Lawrence, Cuba Gooding Jr., o Wesly Snipes, que se me queda justo en el límite de lo comestible, como Marlon Wayans… Y ahora, por fin, llego al verdadero tema de este post, a Will Smith que ha constituido mi ídolo de ébano desde que aquellos planos de Independence Day me permitieron constatar que está cuadrado y me hicieron olvidar del jovencito fostiable de Bell Air. Leí sobre él, seguí su trayectoria fabulosa a lo largo de los años, me fasciné creyendo de su mano en lo increíble: que alguien así pudiera serle fiel, para variar, a una sola mujer (y no voy a entrar en si se trata de un pedazo de hembra o de una normalita… Las mujeres Ferrari siempre tienen cerca a uno harto de follárselas; con lo cual, ni ser Giselle Bundchen es garantía de nada…).

La semilla del diablo se llama Margot Robbie. Ver la noticia de que le han cazado con su compañera de rodaje, ha dado al traste, de nuevo, con mi ya nula, anulada a pisotones, fe en los humanos “testiculados”.

Me quedo con la frase de la esposa de Smith, Jada: “We should never have the expectation to not make mistakes, we should only have the expectation to learn from them”.

Ahora, iba a poner una breve explicación acerca de que, en el cine X, se denomina “interracial” al subgénero de cintas donde participan actrices y actores negros y blancos, mezclados.

Hasta aquí el tema que iba yo a exponer hoy. Sin embargo, no puedo cerrar tal cual, olvidándome de ese “ni-ni” de moda, el padre del futuro segundo nieto de la Pantoja, el que ha preñado a Chabelita. Peruana de origen, hijísima adoptiva de la tonadillera relacionada con delitos que huelen a dinero negro (como los actores de los que hablo hoy) y a mar marbellí, la hermanísima de Paquirrín, cumple hoy 18 años. Ante la posibilidad del escarnio mediático propiciado por alcanzar la mayoría de edad, la madrecantante ha mandado el oportuno comunicado donde en alguna parte pone “orgullo”. Por lo que se comentaba esta mañana en el programa de Ana Rosa, Chabelita ya especula y amenaza con intoxicar con su presencia las páginas del couchè y los programas, negocia exclusivas y sabe que va a ganar una fortuna, lo que le permitiría una total independencia, evitando así tragar con nada de lo que se le pueda imponer, maternalmente hablando siempre…

De su “ni-ni” sabemos que quiere ser torero, y que tiene 19, y que ya fue padre en su momento… El paradigma de “ni-ni” (sin curro, sin estudios, sin oficio y que por no tener, no tiene ni condones) lo que sí que tiene instagram… Yo opino que que el “partidazo” acaba de pegar el “bragazo” -de braga, claro- de su vida… La Pantoja ya tiene a la parejita: una Jessica Bueno y un Alberto Isla… Yo necesitaría un camión de benzodiazepinas.