Presoledad

Recientemente, por escrito, de palabra y hasta de obra, me río -supongo que por no seguir llorando…- de las miserias ajenas, de sus miedos, de sus mezquindades, de sus limitaciones y de sus frustraciones; me gusta a mí un destrozo…

Pero hoy, toca abrir una rendija en mi armario de los horrores y permitiré que saque la patita uno de los míos, que existía sin nombre desde… desde siempre. Me asusto y disfruto por igual al comprobar que este virus no me ataca a mí en exclusiva, que otros ya lo han sentido y hasta lo han encarado, pensándolo… Mi monstruo no tenía nombre, repito, hasta que hace unas semanas cayó en mis manos, por casualidad, un libro que llevaba tiempo buscando sin saberlo. Pero la resaca, o alguna circunstancia similar y habitual, o el haber recordado que en mi casa, entre libros y trastos ya no quepo ni yo, desencadenaron un ataque de tacañería y solté el librito cargada de arrepentimiento. La única página que abrí al azar, la única palabra que leí aleatoriamente fue la que bautiza mi gran fantasma: la presoledad.

 

Soledades

 

Ellos tienen razón

esa felicidad

al menos con mayúscula

no existe

ah pero si existiera con minúscula

sería semejante a nuestra breve

presoledad

 

después de la alegría viene la soledad

después de la plenitud viene la soledad

después del amor viene la soledad

 

ya sé que es una pobre deformación

pero lo cierto es que en ese durable minuto

uno se siente

solo en el mundo

 

sin asideros

sin pretextos

sin abrazos

sin rencores

sin las cosas que unen o separan

 

y en esa sola manera de estar solo

ni siquiera uno se apiada de uno mismo

 

los datos objetivos son como sigue

hay diez centímetros de silencio

entre tus manos y mis manos

una frontera de palabras no dichas

entre tus labios y mis labios

y algo que brilla así de triste

entre tus ojos y mis ojos

 

claro que la soledad no viene sola

 

si se mira por sobre el hombro mustio

de nuestras soledades

se verá un largo y compacto imposible

un sencillo respeto por terceros o cuartos

ese percance de ser buena gente

 

después de la alegría

después de la plenitud

después del amor

viene la soledad

 

conforme

pero

qué vendrá después

de la soledad

 

a veces no me siento

tan solo

 

si imagino

mejor dicho si sé

que más allá de mi soledad

y de la tuya

 

otra vez estás vos

aunque sea preguntándote a solas

qué vendrá después

de la soledad.

 

Mario Benedetti

 

 

Les dejo una reflexión maravillosa. Ya quisiera yo haberla plasmado así de bien con palabras en vez de con lágrimas de tequila.

 

Mientras que Benedetti le llama pre-soledad a cualquier relación, tú le llamas pre-relación a cualquier soledad”

Hay tanto envuelto en el concepto del amor, tantas ideas erróneas, tanta industria, tantas cosas que debemos olvidar y trascender para amar realmente. Y lo hermoso del amor es que es como la semilla: puede incendiarse la tierra, quedar devastada por una tempestad, sufrir sequía hasta olvidar lo que era la flor, pero el día en que todo vuelve a ser propicio, original, puro… florece sin más la semilla.

 

Así estamos, nacemos en el amor, del amor.

fran