Dimensiones de la vagina

Ni la crisis, ni la guerra, ni el hambre o las pandemias, si hay un tema que obsesiona a los hombres, éste es el del tamaño de su pene. Sin embargo, rara vez se hace mención a las dimensiones de la vagina. Podría continuar en este tono el post de hoy, y ceñirme a la estricta divulgación, pero hace un siglo que ustedes ya saben que me resisto a ceñirme nada que no sean unos pantalones…

Al hilo del tema que voy a tratar, quiero hablar de algo que presencié recientemente, durante una cena. Estábamos un grupo en una terraza, cuando en un aparte no muy logrado -porque pude oírle sin esforzarme-, uno de los asistentes, que lleva tratando de acostarse con una aminemiga unos cuatro años, es decir, desde el minuto que la conoció, soltó una barbaridad terrorífica, muy su propio estilo, el estilo de un bocazas de cuyo nombre evito hacerme eco por caridad cristiana. Va el imbécil y suelta: “Anoche soñé contigo. Resulta que tenías un coño que era gigantesco, que me perdía en él…“. No vamos a molestar a Freud para que nos dé su lectura de semejante sueño; ya me ocupo yo. Mi teoría es que no ha soñado nada parecido, y si lo soñó, que lo comente se debe a un intento de vengarse de que, a pesar de que lo ha intentado por activa y por pasiva, de palabra, mediante obra y por omisión, no ha logrado meterse en las bragas de esta señorita. Los hay que, en lugar de agradecer que no les uses como Pagafantas, que te limites a ser cordial y dejes clarito que jamás de los jamases va a suceder nada que exceda de una amistad, no se rinden, que siguen erre que erre y, cuando flaquean, van y se indignan, y arremeten contra ti.  Habida cuenta que entre las féminas de ese grupo, alguna me contado en primicia que el pobrecito tiene un micropene, no quise decirle a mi amiga que le respondiera como merecía. Pero ahora, no me lo ahorro… En lugar de callarse y pasarse la noche entera de bajonazo, debió contestar: “Con esa mierda de polla que tienes, cariño, a ti cualquier coño te parecerá grande“, o quizá algo como: “En efecto: A ti mi coño, bueno, mi coño y el resto de mi persona, te queda muy, pero que muy grande“…

Además de para realizar alguna catarsis puntual, aquí estamos para divulgar. Y a eso vamos.

¿Afecta el tamaño de la vagina la calidad de las relaciones sexuales? Según un artículo de la Dra. Aliza:

Descartando el caso de un prolapso, definitivamente no. Tanto el tamaño de la vagina como el del pene, en realidad poco tienen que ver con la satisfacción que experimenta la pareja durante el encuentro sexual y ésta depende en gran parte de las actitudes, expectativas y habilidades ante el sexo, así como del estado general de la relación de pareja fuera del dormitorio. Muchas mujeres se preocupan sobre el tamaño de su vagina y si éste afecta su capacidad de recibir y dar placer en el encuentro sexual, pero no se sienten cómodas hablando de este tema ya sea por vergüenza, por inhibiciones o por un tabú de índole cultural. Además de ser un tema poco comentado, la relación entre tamaño y función/satisfacción sexual no ha sido extensamente estudiada tampoco, pero sí hay datos concretos que podemos analizar.

¿Existe un tamaño de vagina “promedio”? Las medidas usadas con mayor frecuencia son las que provienen de un estudio realizado en 1960 por Masters and Johnson’s en el que se midieron las vaginas de 100 mujeres que nunca habían estado embarazadas. Según el estudio el tamaño de la vagina, sin estímulo, oscila entre 2.75 a 3 ¼ pulgadas (6.5 a 8 cm). Cuando se estimula sexualmente, el tamaño de la vagina aumenta y puede oscilar entre 4.25 a 4.75 pulgadas (10 a 11.5 cm).

Además del largo, hablemos del ancho… La vagina es un órgano elástico capaz de adaptarse a distintas condiciones: es lo suficientemente estrecha como para sostener un tampón sin que éste se desplace o se salga y a la vez capaz de estirarse y expandirse lo mismo para dar entrada al pene como para permitir que pase el bebé en el momento del nacimiento.

Cuando se estira demasiado. Es precisamente después de cada nacimiento que la vagina comienza a distenderse, cambia de tamaño y es cuando las mujeres empiezan a sentir los cambios y las molestias. Mientras más embarazos se tengan, más aumentan las probabilidades del ensanchamiento de la vagina, especialmente después de partos difíciles y prolongados. Vale la pena aclarar que la frecuencia de la relación sexual no cambia el tamaño de la vagina, como algunas personas creen. Eso no es cierto. No importa cuántas veces se practique el sexo, o cuantas parejas haya tenido la mujer, el tamaño de su vagina no va a cambiar. Los embarazos y alumbramientos sí cambian el tono muscular de la vagina y este factor sí puede influir en la satisfacción sexual de ambos miembros de la pareja. (Ahora, le diría al de antes, al del micropene: “¿Ves, tarado? No ofende quien quiere, sino quien puede…”).

¿Y si la vagina es demasiado pequeña o estrecha? Estadísticamente es muy poco probable que la vagina sea demasiado corta. Entre los síntomas que las mujeres asocian con una vagina pequeña están las molestias o dolores en el momento de la penetración, pero la mayoría de las veces esto se debe a una insuficiente o indebida estimulación antes de la penetración o a distintos grados de vaginismo, una condición que no tiene nada que ver con el tamaño de la vagina. Se debe a la contracción involuntaria de los músculos vaginales lo que provoca dolor durante las relaciones sexuales. Tiene causas físicas y psicológicas, y debe consultarse al ginecólogo para resolverlo.