Anales de la historia

<<Sexo anal. Maldito sexo anal. ¡Jodido sexo anal! … Lo cierto es que todos se interesan en hacerlo por el culo. […] Evolutivamente hablando, no se supone que la polla se introduzca en el culo. Es imposible procrear de ese modo y allí no existe lubricación natural. Pero pese a eso existen centros de placer y, lo que es más, un componente emocional. […] Para que yo le permita a un hombre tener sexo anal conmigo antes debo confiar en él. Ponerse en situación de tener sexo anal implica entregarse del todo a la pareja. Y ése el es motivo por el cual, yo nunca lo he hecho en una película. […] Para mí se ha convertido en todo un tema. Me han ofrecido cientos de miles de dólares por protagonizar sexo anal. […] La mayoría de la gente del negocio no puede entender que llegara tan lejos sin hacer escenas anales>>.

Esto lo cuenta en su biografía Jenna Jameson, la estrella del porno más conocida y millonaria de todos los tiempos (Cómo hacer el amor como una estrella del porno. Jenna Jameson con Neil Strauss. Ediciones Martínez Roca).

Anal: referido al ano, puede aludir a la penetración por esa vía o a cualquier otra práctica asociada con el citado orificio.

Hoy querría mandar a tomar por ese concreto orificio a alguien en concreto, y aprovecho a hacerlo ahora que puedo, antes de inicar una etapa vital mucho más culta, elevada y durante la que me abstendré de decir tacos, de escribir sobre pollas y espero que también de tratar con hijos de Satán. Estoy hiperglucémica perdida y muy asustada tras de leer la letra pequeña de la bolsa de gominolas que me contempla vacía sobre la mesa. No es sino horror del bueno el que siento al averiguar que acabo de zamparme una dosis prácticamente letal de lo más nocivo (no me refiero a ningún ser humano, no porque no disponga de nombres, sino porque aún no he caído en el canibalismo, y miren ustedes que he llegado a caer bajo). Calculadora en mano, si cada 4 unidades de preciosas y perfumadas frutitas de colores contiene 67 calorías y 9,4 gramos de azúcar, en este momento, soy un potencial coste extra para nuestra maltrecha Seguridad Social. Si ustedes no quieren acompañarme, usen lubricantes -¿qué pensaban, que iba a aconsejarles que picaran una ramita de apio entre horas en vez de chucherías?-.

Y termino recomendándoles el último vídeo de David Bowie, tan fuerte que Youtube ha optado por eliminarlo en cuestión de horas… Sacerdotes, prostitutas, sangre, cilicios y llagas…