Hago malabares en los bares

– No me comas el terreno -me dice un moderno en un bar de esos tan de moda, abarrotado como el infierno al que iré.

- Terreno es lo único que te voy a comer esta noche -le informo, girándome y haciendo gesto de melena ondulante y caída de pestaña, como si mi vida fuera un anuncio de champú-.

- Vaya repuesta… Me dejas mal cuerpo… -se queja-.

- El mal cuerpo ya lo traías, hijo -constato repasándole con los ojos, en plan barrido, comprobando el dasastre genético que a penas logra disimular ante alguien como yo-.

- ¿Cómo me dices estas cosas? -protesta-.

- Pues porque sé que lo vas a tomar con deportividad, como vienes en chándal… -remato-.

Verídico.

Nos invitaron a la siguiente ronda a todas. Si es que aunque una no lo pretenda…

Lo de “Hago malabares en los bares” es una frase de mi próximo libro, En un bar de dudas, del que ya les hablé. El que me tiene encerrada, centrada y, por fin, contenta. El que estoy a punto de parir. No sé para qué me esmero en aportar ciencia y sabiduría de libros ajenos, si con copiar mi propia vida ya me llega…