Cirugía íntima II

Ilustro este post con una imagen de Mark Ryden, uno de mis artistas favoritos. Le entrevisté hace años y nos dieron la portada en dos revistas. Fui la primera en publicar sobre él en este país de sobrecogedores, que no equivale a librepensadores… Ojalá me vieran los todopoderosos como una posible Amy Martin -lo digo por lo mucho que merezco y lo aficionada que soy a cobrar 3.000 euros por artículo-. Allá voy.

Los formatos habituales de la telerrealidad más soez se ven desplazados por programas sobre cirugía, sean de producción americana o made in Spain. Quién no conoce al Dr. 90210, el cirujano cachas que opera en directo en el canal Divinity… Ya no es ciencia ficción eso de jugar a Dios o a los médicos siendo bien mayores; hoy que podemos, previo pago, escoger nuestra apariencia ante los demás, tampoco extraña que alguien demande una liposucción del monte de Venus o el diseño personalizado de la estructura vulvar (los labios mayores, menores, perineo, introito) e incluso, la recuperación del himen. Infinidad de mujeres recurren a la cirugía para “subsanar particularidades” de sus zonas ocultas con las que no se sienten bien o para paliar el devastador efecto del paso del tiempo. Se trata de anomalías que producen una quiebra de la autoestima o que les impide sentirse seguras de sí mismas.

Ya no es exclusivamente hollywoodiense la fiebre de la “revirginización” ni de tener unos bajos de pornostar. En España, pese a la crisis, se dan cada día mayor número de solicitudes de cirugía íntima; muchos por causas médicas y otros, por pura coquetería -conste que no es una crítica; al revés…-. En pos de concretar y de aclarar dudas, preguntas frecuentes y miedos (¿infundados?), en su momento, me fui a hablar con varios cirujanos, con lo que doy por cumplida mi amenaza de informarles acerca de la cara B de los arreglos, de los que me declaro fan incondicional, porque como escuché a la presentadora de Jersey Shore: “todos sabemos que la belleza está en el interior, pero nadie dijo que pase nada por mantenerla bien bronceada”.

FAQ

- En cuanto a cirugía íntima, ¿quiénes se operan más y qué es lo más solicitado?

- Cada vez se operan más hombres, pero hacemos muchas más intervenciones de cirugía íntima en la mujer: labios mayores, labios menores, vaginoplastia… También se hace reconstrucción del himen. Ahora lo que estamos haciendo mucho es la vaginoplastia, especialmente a mujeres que han tenido tres o cuatro hijos, y la vagina, lógicamente, se ha dado de sí.

- ¿Cabe incluir la himenoplastia en la cirugía estética?

- Nos la piden… Es menos frecuente, pero se da. Es una intervención que se demanda mayoritariamente por mujeres de países árabes o aquellas que por razones religiosas necesitan ser o parecer vírgenes…

- ¿En qué consiste la labioplastia?

- Se dan casos en que los labios son tan grandes que estéticamente quedan feos. Lo que se hace es una vaporización de todo el tejido, con láser, que deja el labio recortado, hasta tres veces menor de como estaba.

- ¿Los costes de este tipo de cirugía?

- Dependiendo de la tipología, están entre los 3.000 y los 5.000 euros.

- ¿Es cierto que se hacen rellenos en el clítoris?

- Sí, con una jeringuilla se infiltra ácido hialurónico, colágeno, y ciertas sustancias que se emplean también para el relleno facial. Se logra una mejor apariencia del clítoris, un mayor grosor.

- ¿Qué busca la paciente con la operación de aumento de pecho?

- Las mamas claramente tienen una connotación sexual. La operación de mamoplastia de aumento es la que más realizamos. Supongo que el motivo es que el pecho es el órgano más femenino de la mujer. Sí que es cierto que cuando una mujer no tiene nada de pecho tiene verdaderos complejos. Yo he tratado pacientes realmente traumatizadas… ¿La edad? desde los diecisiete años, cuando la paciente está desarrollada, eso es lo importante a la hora de indicar o no la operación. Lo normal es que vengan algo después, con diecinueve o veinte.

- ¿Es cierto que el efecto de esta operación afecta más psicológica que físicamente a veces?

- Sí, sucede. Las mujeres operadas de pecho cambian. Mejoran sus relaciones sentimentales, sociales y laborales, porque su autoestima se recupera. Cuando está indicada, la cirugía realmente soluciona un problema.

- ¿Qué es eso del encapsulamiento? ¿Hay gente propensa a ello?

- No hay nada descrito. Siempre que ponemos un material extraño al organismo, como es el caso de una prótesis mamaria, puede haber rechazo. Cuando introduces una prótesis se genera de forma natural una cápsula alrededor. Cuando esta cápsula es mayor de lo normal, se produce el llamado encapsulamiento. La operación exige seguimiento a base de masajes y drenaje linfático que se orienta a evitar que se produzca.

- ¿Y cuando eso no basta? ¿Se manipula “a motor gallego”?

- Sí, se desencapsula manualmente o se tiene que volver a operar: quitar la cápsula que envuelve la prótesis y colocar otra. Pero eso no garantiza que no se vuelva a encapsular…

- Hablemos de la siniestra asociación “prótesis y cáncer de mama”.

- Otro asunto que ya está aclarado y demostrado es que no incide en el riesgo de cáncer de mama el llevar o no prótesis. Además, tal y como nosotros la colocamos, retromuscular, entre el músculo pectoral mayor y el menor, a las pacientes que tengan antecedentes de cáncer de mama no les afecta porque pueden hacerse revisiones perfectamente dado que la prótesis queda por detrás, y dejamos toda la parte de delante libre.

- ¿Qué relación tiene moda y armonía en cuanto a la talla?

- He rechazado pacientes que me pedían unos pechos de un tamaño que… Yo me niego a poner eso. Será una moda, pero yo no lo hago, no entro en esos temas. Es importante, además de conocer la estética y la vida del paciente, tener tu propia estética. Hay que saber. Lo digo en serio: muchas veces la paciente no sabe en qué consiste lo que demanda. Hay algunas que llegan y piden una prótesis de 500 ml y no saben la talla a la que eso equivale…

- ¿Es cierto que las prótesis caducan cada 15 años, casi como los yogures?

- No, no hay nada que se pueda afirmar. Eso es mentira. Las de ahora llevan tres capas de revestimiento y la silicona que va dentro es texturizada y con una densidad de gel cohesivo, mucho más blanda. Si no da encapsulamiento, o rechazo, o rotura, no pasa nada. Como en todo, hay también un porcentaje de roturas, o por defecto del material o por el propio encapsulamiento. Es increíble la presión que el propio organismo puede realizar cuando está en contra de una sustancia extraña… Pero no hay nada a nivel estadístico que demuestre lo de la caducidad.

Les dejo por hoy. Ya les echo de menos…