Microteatro

El domingo -ya con cierto retraso, porque se estrenó la programación hace quince días- fui a ver en Microteatro dos de las obras que se representan ahora mismo (en el sentido es este mes, no del “ahorita mismo” mejicano que puede traducirse en a saber cuando…). Y me permito recomendárselas, ambas, por motivos opuestos, fíjense.

Javier de la Torre, uno de mis autores de culto, dirige a Francisco Olmo/Ángel Savín (comparten personaje, se alternan) y a Olivia Baglivi en Detrás de la Puerta. Una carga dramática y sobrecogedora te atrapa desde que, al entrar, encuentras a dos personas que permanecen encerradas en sendos cubículos, una especie de celdas mugrientas que se comunican por un pequeño orificio a ras del suelo. En una ambientación claustrofóbica (y no me refiero a que sea propia de Microteatro donde, como su concepto indica, los espacios como los precios y la duración de las obras, son micro), va desarrollándose una trama fascinante y desgarradora donde, por supuesto, nada es lo que parece.

Vean el trailer:

Si les doy mi versión (¿qué remedio les queda, eh?), a mí se me clavan frases concretas del texto, quizá porque me identifico con ambas peligrosamente: “el demonio está en los detalles” o “¿Qué hay de malo en que una quiera que la dirijan?“. Y luego, la conclusión, la reflexión a la que me lleva el giro de la trama: la paradoja de la vida… Cuando quien se halla atrapado se siente cada vez más libre y quien goza de libertad (física, de movimientos) confiesa sentirse totalmente preso… No quiero ni pensar que sea innato al ser humano la tendencia a aferrarse al deseo de lo que no puede ser o tener. De nuevo, Olivia me cautiva, con su compleja perversidad disfrazada de fragilidad angelical. Y su macabro juego con una soga, experimentando su tacto redeando la garganta…  Existe una bizarra relación entre ambos, pese a la diferencia de edad… Y hasta aquí les cuento. Vayan a verla. Van a flipar.

La otra obra que vi fue Tacones Enanos, en la sala 5, una pieza de tono absolutamente opuesto. La autora es Araceli Álvarez de Sotomayor, guionista de La que se avecina, quien protagoniza junto a Eva Isanta (que encarna a Maite Figueroa, La Cuqui en la exitosa serie) una historia entre surrealista y costumbrista que arremete contra el  Sancta Sanctorum de los chorizos patrios: la banca, en concreto Bankia (en la obra lo llama Brankia, pero el decorado es verde como la entidad de las fatídicas acciones que han hecho del trato “preferente” una amenaza). Amén de muy cercano y divertidísimo (la gente se partía literalmente de risa, con lo complicado que es hacer humor sobre la que está cayendo…), encuentro que Tacones Enanos nos brinda una ocasión única para identificarnos con la obra en general y con el personaje de Araceli en particular. ¿Quién no querría, a golpe de pistola, atracar una entidad bancaria? Pues de eso va la obra…

La frase más frase de las frases, para mí, aparte de “Tiene menos futuro que Fonsi Nieto como Deejay“, la dice Eva Isanta, respecto de su ex: “Durante años decía que no quería tener hijos, y luego bien que los quiso con su nueva novia, al cabo de seis meses“. Un clásico. El público disfruta de tener a la televisiva y guapísima actriz al alcance de la mano; otro de los méritos de Microteatro.