Erección

Voy a captar su atención inmediatamente… y sin desnudarme. Me sobra con teclear una sola palabra: erección.

Entendemos por tal la respuesta física a la estimulación de una zona de nuestro organismo. Si es del pene, se denomina vulgarmente “trempar”, “ponerse dura”, “empalmarse”… También se produce ese endurecimiento y reacción en los pezones y, en la mujer, en el clítoris (aunque estas erecciones son, digamos, bastante más “discretas”). Esta reacción se explica por la irrigación o afluencia sanguínea a la zona, y esta concentración provoca su “crecimiento”.

Con la erección, el pene describe cambios físicos sorprendentes: el pene aumenta su tamaño (depende de cada hombre, pero puede hacerse hasta tres veces más grande que en estado de reposo), asciende, se eleva (hasta describir un ángulo de entre 45 y 90 grados, es decir: puede subir tanto que se queda justo pegado a su vientre). El pene se mide en estado de erección -lo comento para que no cunda el pánico cuando se airean las medidas de veintipico centímetros…-, y será en ese momento cuando se aprecia su forma y orientación: si es recto, curvado (la enfermedad de Peyronie consiste precisamente en que el pene tiene una desviación durante la erección), etc. Además de ser una “prueba” de excitación y una respuesta de “agradecimiento” por el placer recibido, la erección del pene tiene un fin biológico: sirve para facilitar la penetración y, ulteriormente, la descarga seminal y la procreación.

Existe una palabra que también va asociada a la erección: impotencia, que resuena amenazante en su cerebro. La imposibilidad de alcanzar una erección y, por tanto, no lograr penetrar les causa terror (aunque para las mujeres no sea tan imprescindible…). El cansancio, el estrés, el alcohol, la depresión, la ingesta de medicamentos, … pueden provocar un problema de erección. Aunque sea fruto de la situación, a ellos les horroriza.

Junto con otros, los problemas de erección constituyen en la mente masculina el principal motivo de preocupación. Aquí mismo, y gratis, esbozo algunos otros.

Eyaculación precoz. Esta disfunción podría resumirse así: se escucha un”¿Ya está?” y se instala un gesto de decepción en el rostro de la pareja. Uno de los problemas, de los miedos masculinos más arraigados, es la eyaculación precoz. Que el hombre haya eyaculado en un tiempo récord mucho antes de que su pareja esté saboreando el placer del orgasmo, resulta muy frustrante para ellos e incluso puede generar una situación incómoda.

No darte placer. Para el hombre dar placer a su pareja es la prioridad en el terreno sexual, sin embargo, convertirse en un mal amante, o no conseguir que su pareja alcance el orgasmo, les resulta muy frustrante y les da miedo.

Disfrutar con la estimulación anal. Como bien sabrán ustedes, los hombres tienen el punto G en la próstata. Todos huyen de la estimulación anal, pero una vez la han probado, repiten. Sin embargo, reconocer que siente placer les atemoriza, pues les da pánico que se les tache de homosexuales o que se cuestione su personalidad por esta cuestión.

Que finjas el orgasmo. No sólo no les gusta sino que les da miedo pensar que su pareja finja que ha llegado al séptimo cielo. ¿Por qué? Pues porque es un ataque directo a su ego masculino. Les frustra no haber sabido satisfacer a su pareja.

Que pienses en otro. Aunque a ti te excite mucho hacer el amor con tu pareja mientras piensas en cómo sería hacerlo con Brad Pitt, para él no es tan divertido. A los hombres les asusta descubrir que sus parejas están pensando en otro mientras practicas sexo con ellos, por más que se trate de una simple fantasía.

Que critiques su físico o el tamaño de su pene. Aunque suene absurdo, para que él tenga confianza hay que mentir y/o callar. Muchas mujeres han aprendido a fingir amnesia respecto de su pasado sexual y logran no decir una palabra acerca de sus novios-amantes previos. Han olvidado cómo eran de altos, de guapos, de cachas y de divertidos; no recuerdan ya lo que les hacían y cómo se lo hacían, etc. Y salvo que él tenga un miembro de tamaño considerable, y en ese caso él ya lo sabe perfectamente, mejor no  hacer comentarios sobre el grosor, longitud o la fuerza de la erección…

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