Engaño II

Dejen que les hable de seis mitos comunes sobre los engaños.

Primero: los infieles son principalmente hombres. Esto fue cierto en la época del Baby Boom (1962), pero recientes estudios demuestran que las mujeres veinteañeras y treintañeras tienen aproximadamente el mismo número de aventuras que los hombres de su misma edad, debido a que ellas gozan de independencia económica, por lo que están dispuestas a asumir riesgos en sus relaciones. El 50% de las aventuras se producen con alguien del trabajo (que no sirva al Gobierno para dejar de luchar contra el paro…).

Segundo: hay un perfil del infiel. No es cierto. Si se dan las circunstancias adecuadas cualquiera es susceptible de engañar a su pareja, aunque no encaje con sus valores y principios. Todos, si se presenta la oportunidad en el momento adecuado, podemos caer en la tentación.

Tercero: la monotonía prolongada conduce a la aventura. Falso: hay cifras que demuestran que hay más aventuras en los dos primeros años de matrimonio que en cualquier otro momento. Dos años es el período que se tarda en llegar a conocer a la otra persona de verdad, y se corresponde también la fase de dudas sobre si se ha elegido correctamente a la pareja. Los infieles recalcitrantes, en esa época, pueden ser descubiertos (si levantan sospechas).

Cuarto: el hombre se ve abocado a la infidelidad cuando no es feliz en casa. En 2007, Shirley Glass, investigadora sobre la infidelidad y autora de NOT “Just Friends”, descubrió que: <<personas que jamás pretendieron ser infieles desarrollaban inconscientemente relaciones profundas y apasionadas antes de darse cuenta de que habían cruzado la línea entre la amistad platónica y el amor romántico>>. Según ella, los hombres infieles simplemente vieron que se presentaba la ocasión y se dejaron llevar por las reacciones químicas asociadas a la infidelidad. La doctora Glass constató que las mujeres infieles aseguraban llevar cerca de un año emocionalmente alienadas antes de iniciar una aventura y confesaban que llevaban forjando mentalmente la aventura casi todo ese tiempo. De ello se desprende que lo que desencadena la infidelidad, o aumenta la probabilidad de que suceda, es la distancia emocional con la pareja. Para evitar aventuras lo mejor es hablar abiertamente sobre la relación.

Quinto: esta vez lo haré bien. Quienes deciden iniciar una relación estable con sus aventuras suelen hacerlo bajo ese estado onírico y de fantasía (subidón hormonal) que les lleva a pensar que esa persona es perfecta y que todo será idílico y para siempre. Sin embargo, el “olor a nuevo” dura poco, y hay que pagar facturas y limpiar el váter… Las estadísticas demuestran que sólo sale bien en el 25% de los casos (el otro 75% se termina divorciando/separando de su aventura/pareja).

Sexto: cuando tu pareja te engaña, lo sabes. Falso. Hay personas que viven su relación basándose en la confianza ciega de que su pareja le será fiel y no van buscando indicios, por lo que es frecuente que les pase inadvertido el distanciamiento de la otra persona.

Engañar o no es una decisión o una convicción de cada cual. Los humanos solemos afirmar que el amor es eterno pero eso, es mucho tiempo… Como dijo Bob Hope: “En la vida tienes dos opciones: te puedes quedar soltero y ser desgraciado o casarte y desear haber muerto”.