Bisexualidad I

Una de las frases que más he escuchado es “la bisexualidad está de moda”. Suelen decirla los que van de muy modernos, claro; se creen que así refuerzan el rasgo de súperinformado inherente a todo progre inconformista que se precie. Obviamente, ante la disuyuntiva “hetero u homo”, esta opción sorprende, indigna, recibe críticas o levanta ampollas porque viene a cargarse la necesidad de elegir. ¿Para qué elegir, pudiendo tenerlo todo? La bisexualidad se escapa del molde estricto, amparado en la dicotomía rígida que la sociedad occidental ha impuesto como modelo de pensamiento: o blanco o negro. Si ya hubo lío con la metedura de pata de una señora muy poderosa que dijo que no podían mezclarse peras y manzanas, imagínense cuando alguien decide que hoy pera y mañana manzana…

La frase la usan, otros, para explicar de una manera seudocientífica lo que han llegado a hacer durante las orgías en que participan -cuando se consumen ciertas sustancias da igual ocho que ochenta, no hay mucho que teorizar al respecto-. No critico, hablo con datos. En observaciones realizadas entre participantes de prácticas de sexo en grupo, se descubrió que más del 50% de las mujeres reaccionaba positivamente ante estímulos de personas de su mismo sexo y de distinto sexo, mientras que sólo en 1% de los hombres lo hizo. Si el anonimato está garantizado, la tasa de respuesta masculina sube de modo espectacular, igualando al porcentaje de las mujeres.

Sin embargo, yendo más allá, cuando deja de ser pura pose o un delirio psicotrópico, y se trata de explicar cómo y por qué alguien esta semana se enamora de un señor, y quiere verle, cenar y viajar con él, cuando hace cinco años convivía y enloquecía de amor por una señora… Estas realidades provocan que se nos tambaleen los palos del sombrajo. Y es entonces cuando se repite otra frase clásica: “todas las personas somos, en el fondo, bisexuales”. De esto da refrendo el informe Kinsey nada menos.

La bisexualidad es una orientación sexual que consiste en que una persona, hombre o mujer, pueda sentirse fuertemente atraída por otra, independientemente de que ésta sea hombre o mujer, y que esa capacidad de atracción sea duradera a lo largo del tiempo. Esto puede suceder tanto sucesiva como simultáneamente. Los bisexuales pueden tener relaciones sexuales ocasionales tanto con hombres como con mujeres y al mismo tiempo estar comprometidos emocionalmente con una persona. Algunos bisexuales viven en pareja heterosexual y mantienen relaciones con personas de su mismo sexo esporádicamente. <<Los grupos gays suelen decir que se trata de homosexuales avergonzados -publica la sexóloga Pilar Cristóbal-, esto no es del todo cierto, puesto que los homosexuales absolutos nunca mantienen relaciones sexuales con mujeres>>.

Entorno a la bisexualidad se elevan ciertos tópicos. Ser bisexual no implica sentir idéntica intensidad de atracción simultánea por hombres y mujeres, sino la capacidad de alguien de sentir atracción por una persona, sea hombre o mujer, en función de las circunstancias y de la época vital de esa persona. Según Bi-sex/ MSN groups, la mayoría de bisexuales generalmente se sienten un poco más atraídos hacia uno u otro sexo. Sin embargo, el grado de atracción que sienten por el sexo al que son menos proclives, los diferencia amplia y suficientemente de la orientación homosexual y de la heterosexual. Otro mito sobre la bisexualidad consiste en explicarla como producto de la confusión. No es infrecuente, durante el proceso de maduración, que se presenten dudas y confusión acerca de la orientación sexual. Al respecto Bi-sex/ MSN groups explica que cualquier persona puede estar confusa respecto a su orientación sexual independientemente de cuál sea ésta. Por ejemplo, esa confusión puede aparecer cuando alguien que creía ser gay o lesbiana vive alguna experiencia en que se siente fuertemente atraído(a) por el sexo contrario; o de igual forma, un heterosexual, hombre o mujer, puede experimentar confusión cuando se da cuenta de que también puede sentirse fuertemente atraído (a) por alguien de su mismo sexo. Que exista esa confusión es algo natural y depende de muchos factores (por ejemplo, la adolescencia, el haber permanecido mucho tiempo en ambientes con presencia de personas de su propio sexo, etc.). Desde esa misma lógica general, lo mismo puede suceder con la persona bisexual. Pero una cosa es transitar por una etapa de confusión y otra muy distinta que la bisexualidad sea en sí misma y estructuralmente una confusión.

En sí misma la bisexualidad no es una desviación. Hay quienes de modo puntual mantienen una relación o viven una experiencia homosexual o lésbica, por probar, a modo de juego. La bisexualidad es una orientación sexual como lo es la homosexualidad y la heterosexualidad.