Esta noche no, cariño

Un buen día, él prefiere quedarse a dormir en el sofá antes que meterse en la cama contigo, no vaya a ser que se te ocurra meterle mano bajo las sábanas. Y también sucede que tú, de depilarte las ingles brasileñas con un soplete si hace falta para quedar con él, consideras que pasarte tres horas al teléfono con tu madre es un planazo. La “pereza sexual” tiene su propio nombre clínico Deseo Sexual Inhibido (DSI).

Hablaremos de Apatía o Inhibición del Deseo Sexual cuando, dentro de una relación, uno de los miembros ve descender de forma parcial o total el número de veces que se siente incitado a iniciar un contacto sexual. La OMS la incluye dentro de las disfunciones sexuales “no orgánicas” y la denomina “Ausencia o Pérdida del Deseo Sexual“. Para que sea diagnosticada ha de tratarse del principal problema de esa persona y no consecuencia, por ejemplo, de una depresión (que afecta también al otro apetito, al hambre, y al sueño). Hay que matizar que la ausencia del deseo sexual no excluye la posibilidad de sentir placer o excitación, sin embargo, sí hace menos probable que el sujeto emprenda alguna actividad sexual, y por ello también se denomina Trastorno Hipoactivo del Deseo Sexual.

Por supuesto, todos podemos atravesar por rachas de descenso de la libido, pero una apatía prolongada puede tener consecuencias para quien la experimenta y para su relación de pareja. A nivel físico, un DSI causa problemas de erección en los hombres o sequedad vaginal y dolores durante el coito en las mujeres. En general, son más frecuentes los casos de DSI en mujeres que en hombres, pero las diferencias se acortan cada vez más. Del mismo modo, se asocia esta disfunción a la edad adulta o madura de las personas y sin embargo, los jóvenes también la pueden padecer.

Desinterés

Cuando a una mujer no le apetece mantener relaciones se inventa que le duele la cabeza. Se ha probado científicamente que el sexo es un eficaz analgésico y alivia de inmediato ésa y cualquier otra molestia. Según la Dra. Beverly Whipple, de la Universidad de Rutgers, la estimulación del punto G eleva el umbral del dolor en un 40% y durante el orgasmo las mujeres toleran un 75% más de dolor. Otra excusa para evitar el sexo es la regla. Cuestiones higiénicas y estéticas resueltas, sepan que las contracciones del orgasmo alivian las molestias menstruales. Señoras, inventen mejores excusas.

 

Causas frecuentes de la Apatía Sexual

Causas fisiológicas: problemas endocrinos, trastornos hormonales, insuficiencia renal, entre otras.

Medicamentos: un posible efecto secundario de anticonceptivos, antidepresivos, antibióticos y los antihistamínicos es la evidente disminución de la libido.

Causas psicológicas: el estrés, la ansiedad, una educación moral represora, experiencias sexuales insatisfactorias o traumáticas previas, miedo a la intimidad y los sentimientos negativos hacia uno mismo (complejos, no sentirse atractivo, baja autoestima).

De la propia relación: al cabo de un tiempo, por desgracia, surgen la incomunicación, el tedio, la rutina, el desamor y la indiferencia, que producen una disminución en el grado de deseo que se experimenta.

 

(sigue)