Consulta

<<Hola Eva… no se si leas tu FB. Mi novia es una chica latina que tiene 22 años y en nuestra cultura el sexo y todo eso es un tabu… ella no sabe nada… ni siquiera sabe cuantos agujeros tiene alli abajo… el otro dia me pregunto si se metia el tampax en la uretra o donde?…

Es terrible la mal-información sexual en nuestra cultura. Ella cree que teniendo sexo oral puede quedar embarazada. No es la tipica guachi esta estudiando su doctorado aqui en la complutense pero es muy ignorante en todo este ambito… y a mi no me cree nada porque soy hombre.

Tienes un blog o te puedes sentar un dia a tomar un cafe con ella y pegarle unas cachetadas. Dice que tocarse el clitoris puede ser pecado.

En fin ella es muy buena niña pero un poco frustrado en este aspecto…

Muchas gracias,>>

Tal cual llegó a mi email de Facebook. Ni la ortografía he arreglado. A mí esto, como lo de que me despierten los mensajeros para traerme a casa novedades en juguetes eróticos, me pasa demasiadas veces. Me remiten todo tipo de consultas y dudas; ruegos y exigencias; propuestas, más que indecentes, asquerosas las llamaría-; y hasta ofertas (lamentablemente, casi ninguna digna de ser considerada…). Otras muchas, la mayoría, menos mal, son maravillosas: últimamente abundan los correos y hasta cartas de agradecimiento o de admiración recibidas (en papel, ¿recuerdan los folios?) en la sede de El Periódico de Catalunya. Son mi gasolina, mi Prozac, mi dosis de aplauso… y, desde luego consiguen que no piense en… bueno, en mis cosas.

Al respecto del concreto correo -que no descarto sea pura ficción porque tiene frases muy divertidas, al rey lo que es del rey…-, se me acumulan las observaciones. Me gustaría decirle “Querido, no voy a suplir yo a su madre/padre/profesores” o “Me temo que a estas alturas esto no tiene mucho remedio” o “Yo escribo, pero los milagros creo que había que pedirlos en Lourdes”… Si es cierto lo explicado por el “frustrado” novio, a mi parecer, en esta época de whatsapp y redes sociales, de bares diseñados para el pecado express y “completos” a 20 euros, la solución es que deje a ésta y se busque a una que sí esté homologada (debería haber algún test psicológico, de madurez, de cultura general… que superar antes de que nadie se abriera de patas, pero no lo hay). Aún me cuesta encajar lo que que una tipa de 22 no sepa qué agujeros tiene en su propio cuerpo y para qué sirven. Claro que, quizá haya luz al final del túnel, si es que ella sabe leer y tiene manos…

Y ¿cómo que si tengo un blog? Lo que no tengo es tiempo de explicar T-O-D-O otra vez, por millonésima vez… Tengo dos blogs (el personal y éste) y mil artículos, reportajes publicados y, en su día, escribí el manual de sexualidad Verdad y Mentiras en el Sexo, un libro que debería poner el Gobierno a disposición de cada alumno y cada alumna en cuanto cumpla los 12 años -sí, el Gobierno, incluso el nuevo, ¿o vamos a volver a la práctica tan poco práctica de enviar a Londres a abortar a las chicas bien que follan mal?-.

Ah, y desde luego que no me puedo tomar un café con ella. Pero lo de pegarle cachetadas es algo que me tienta, no voy a mentirles.