Viuda, por la gracia de Dios

Antes de leer, pónganse en situación. Es un miércoles cualquiera, reciente, de esos de frío siberiano. Me encuentro en un centro de belleza (un sitio donde gastártelo bien a gusto con el fin de poder seguir luciendo cacha, para que nos entendamos). La que teclea, está echada en una camilla, enfundada en un traje de […]