Retablo de las bajas pasiones

Universales y eternas, las bajas pasiones reflejan esa parte que yace bajo la superficie de todo ser humano, a veces dormida aunque siempre al acecho. La lascivia, la lujuria, la carnalidad desaforada o el desajuste sexual, son algunos de los zooms a los que se acerca este retablo de una manera satírica, cómica y trágica. En definitiva la imparable pugna entre el bien y el mal.

Eso dice la sinopsis oficial. Muy impresionante pero vacía, como el resto de las combinaciones de palabras -y lo digo sabiendo que servidora come de hacer eso, precisamente-. Hartita está una de que la sacudan a diario con términos marketinianos como “lujuria” y que apelen a lo mucho que apetecen unos instantes (que ojalá duraran lustros) de “carnalidad desaforada”… Pues bien, en esta obra, resulta que te dan lo que compras y el “zoom in” se produce cuando te ves sobrecogida desde las entrañas por un guión que se te graba y un elenco te secuestra las retinas.

Imagínenme a mí, que sólo me puede gustar más que estar invitada a un estreno por uno de sus protas, que me seduzcan y me arranquen la ropa antes de llevarme al dormitorio, sentada en esa primera fila. En penumbra. Tomando mis notas, a lo Anna Wintour. Se ilumina la sala. Silencio.

Una actriz se adueña del espacio y comienza su monólogo. Sepan que mientras Nerea Moreno se confiesa de alma, y nos descoloca con verdades muy suyas, como que “el olor del sexo es rancio”, se marca un desnudo fulminante en cuestión de minuto y medio y se arrodilla en un bidé porque “me gusta estar limpia antes y después”. Nerea arriesga y sale airosa de su particular paseo por los infiernos del pasado que recrea: “es curioso que sólo me acuerde de los buenos momentos y que me haya olvidado de los malos, de los insultos y de los golpes [...] Paco se casó conmigo por amor y yo para agradecerle que me sacara de aquí. Y luego he acabado queriéndole” [...] y el “¿Por qué ya no soporto que me toque Paco? Le quiero pero no soporto sus amorcitos”. Y lo de “Llevo 10 años trabajando en televisión y cuando llego a casa me hincho a vino” o lo de “Necesito ir al psiquiatra para que me recuerde lo feliz que soy” son frases que he oído de labios reales y cercanos recientemente… No sigo que se la destrozo.

Luego, llega la primera de las dos escenas que protagonizan una lindísima y aniñada Olivia Baglivi con Jesús Gallo. Me van a perdonar pero a mí se me ponía la piel de gallina ante la violencia y la crueldad patológicas de los personajes del que va a ser el siguiente chulazo del cine español. Eso sí, en Retablo de las bajas pasiones, da miedito miedito: un traficante de órganos primero y un pederasta después. Difícil encarnar monstruos con tanta solvencia. Un físico trabajado para los papeles: músculos marcados, gestos de hijoputa de talego, piel cruda…

La generosa interpretación de Nerea Moreno junto con Geli Albadalejo nos contagia de risa y de espanto en el cuadro que sigue… Anís del Mono y Nochebuena conjurando secretos de familia. Sepan que un polvorón puede ser un arma letal. Ahí lo dejo.

En otra de las escenas, un monólogo de Geli Albadalejo, rezuma sexo. Confidencias femeninas y sentido del humor (“Soy del PP: Puta Porque sí”). Las fantasías y perversiones más vejatorias, los secretos de la infidelidad descubierta y recíproca, el desencanto de un “matrimoniomuertoyacabado”: tremendo momento cuando explica que cada miércoles su marido paga 500 euros a una puta, y lo contabiliza como “Gastos Varios”, y después llega con flores para ella: “los miércoles el remordimiento viene a casa con los pantalones desabrochados y me folla”. Toda una reflexión acerca de la desesperación que produce descubrir y colgarse lo que a cada cual nos pone… En fin, otro fragmento que abre las carnes.

Tengan en cuenta (lo digo por la apretada agenda de Mr Big, a quien quiero llevar) que la obra sólo se puede ver los viernes de marzo y abril a las 23h. Honesta y encarecidamente les recomendo a uds. que vayan a verla. Que no dejen de verla. Que repitan si pueden, porque es como la película Se7en, que tiene tanta chicha que la acabas de entender y de disfrutar de verdad en la cuarta vuelta. Ya les adelanto que no han de hacer ni caso a eso que dice de que es “comedia”. Es un pedazo de drama, eso sí, gestionado con su correspondiente dosis de humor inteligente, de una ironía afilada como la vida misma, como esas pasiones intemporales que se dan cita en las distintas escenas que se suceden. Lo de que dura 70 minutos sí pueden creerlo. Y también que es una curiosa pugna entre el bien y el mal (pero ¿qué es el bien?, ¿qué es el mal? y ¿quién lo decide?). Si no van borrachos tendrán mucho y muy profundo sobre lo que pensar. Una escenografía sencilla y rotunda. Unas historias tremendamente intensas, unos personajes trazados con rasgos de lo más incisivos.

Doy mi enhorabuena a Javier de la Torre, responsable de dramaturgia y de la dirección y a Jesús Gallo por permitirme salir del prejuicio (de uno de ellos…).

Teatro Nudo C/La Palma, 18. 28004 Madrid (barrio de Malasaña).
“Retablo de las bajas pasiones”