Sinèad O’Connor

Estoy el otro día en la peluquería leyendo una revista y, oh my God! encuentro la siguiente noticia protagonizada por Sinèad O’Connor (la misma que cuando yo era pequeña salía en todos los telediarios como proscrita y megapecadora porque en su vídeo rompía la foto del Papa, ésa que cantaba, cabellera rapada, entre otros temazos, el maravilloso y eterno Nothing compares 2 U). Sigue sin lucir melena y ahora está fea y gorda; no son buenos los excesos de ácido (salvo si es hialurónico…). Por lo que narran, la cantante se casó por cuarta vez a mediados de diciembre con Barry Herridge. Hicieron una boda en Las Vegas, con cadillac rosa y toda la parafernalia, y a los SIETE DÍAS se divorciaron, según aparece en la web oficial de la irlandesa. El tal Barry, por lo que leo, es consejero en terapias de rehabilitación de drogadictos y no ha soportado la afición de su esposa a los estupefacientes y el poco interés que mostraba por dejar de consumirlos. Me da, por otras noticias que ojeo en la red, que se han reconciliado pero que sigue necesitando ayuda. ¿Y por qué escribo acerca de esto? Pues por un dato: él es un tipo al que conoció, copio de la página de Pronto: “gracias a un anuncio que publicó en internet en el que decía buscar un novio maduro, interesante y con un nivel avanzado de sexo anal“. ¿Nivel avanzado de sexo anal? ¿Eres la megafamosa Sinèad O’Connor y pides eso en un anuncio?

Hace tiempo que estoy un poco alarmada por cómo la gente se “vende” a sí misma online. Hay que ver cómo proliferan las fotos en ropa interior, los desnudos gratuitos en todos los sentidos y en cualquiera de sus aspectos: gratuitos de gratis y gratuitos por innecesarios, y tanto desnudos físicos como del alma; eso es aplicable, exclusivamente a quien la tiene; porque este es otro tema: detecto que algun@s en la red se postulan como “persona” cuando no llegan ni a personaje… Y lo digo, por desgracia, muy basada en experiencias reales/virtuales (y poco virtuosas…).