Garganta Profunda

He pasado de inyectarme telebasura a traerme a casa, vía Amazon, las pelis más trash del mundo mundial. Dos clics y direct to home. Algunas las he visto hace mil años y no me acuerdo de nada -y si me acuerdo, por lo visto, las entendí mal. Ahora que lo pienso, parezco muy masculina en esto…-. Otras, no las había llegado a ver. Sin embargo, reseña por acá artículo por allí, he escrito acerca de todas ellas… No está bien, lo reconozco. Y lo estoy enmendando. El otro día, he puesto otro propósito de enmienda a mi lista larga larguísima de “deberes” para ser ya completamente invencible: ver todas las pelis de culto, malditas y especiales. Es decir: en el intento, cabe que no vuelva a hacer nada más en la vida que ver cine en DVD, engullendo palomitas de microondas, tapada con una manta y abrazada al gato. He urdido planes peores… Una de las adquisiciones cuya llegada espero como agua de mayo es la de “Garganta Profunda”. En su día vi “Inside Deep Throat”, el documental basado en la película más icónica del cine para adultos; y me pareció un producto interesante cuanto menos. Por supuesto, ésta ya la tengo encima de la mesa, sin sacar aún del papel celofán. No corre prisa porque, como les cuento, ya la vi, y no hace tanto. Aquí les dejo un poco de sabiduría cinematográfica, sociocultural y sexual.

Además de una especialidad dentro del sexo oral, la “garganta profunda” o deep throat constituye un género pornográfico concreto. Las distribuidoras de cine para adultos ofertan puntualmente compilaciones que concentran escenas de descargas faciales, de penetraciones anales o dobles penetraciones, de mujeres asiáticas… y cómo no, de gargantas profundas.

En 2006 publiqué “Mi lado más hardcore”, un trabajo periodístico sobre la industria del porno donde incluí las entrevistas de treinta personajes indispensables dentro de ese sector. Hablaban desde sus páginas el mismísimo Rocco Siffredi, y Nacho Vidal, Lucía Lapiedra (a.k.a. Míriam Sánchez), Celia Blanco (a.k.a. Cecilia Gessa), Sophie Evans, Silvia Saint, etcétera, así como directores y productores e, incluso, el magnate Berth Milton, el dueño del emporio Private, dándome a través de sus respuestas acceso a los secretos de rodaje y a los mejores trucos sexuales empleados e inventados por los auténticos profesionales. Respecto del sexo oral, las protagonistas de este género considerado el hermano pobre del celuloide convencional, me regalaron consejos muy valiosos. Desde una Anastasia Mayo que recomendaba no perder el contacto visual con la pareja mientras le practica una felación, a una Sandra G juguetona que sugiere emplear caramelos de menta, hielos o agua caliente… Recuerdo que algunos directores y productores de modo unánime mencionaron la película “Garganta Profunda” como algo digno de verse y de imitarse (en el porno rige otro tipo de “método”…).

GARGANTA PROFUNDA

Considerada como la película más rentable de todos los tiempos, el film para adultos Garganta Profunda (1972) fue más que una excitante curiosidad y un gran éxito de taquilla. Estrenada en el mismo momento en que los movimientos nacionales para la liberación sexual, la igualdad de derechos y los valores contraculturales estaban alcanzando su punto álgido, esta película sexualmente explícita se convirtió inesperadamente en el epicentro de una tormenta social y política sin precedentes, un gran fenómeno cultural cuyo impacto continúa afectándonos hoy.

Protagonizada por Linda Lovelace y Harry Reems, “Garganta Profunda” marca un antes y un después dentro del cine para adultos. Más de sesenta demandas e innumerables querellas contra la cinta sirvieron de base para que los exhibidores americanos obtuvieran la mejor publicidad gratuita. Linda Lovelace cobró en aquella época 1.200 dólares y su promoción en calidad de estrella, junto con un artículo en The Times, que calificó la cinta como “Porn Chic”, determinaron el interés por ver la película entre miles de espectadores no habituales de porno. Estrellas de la época, desde Warren Beatty a Jack Nicholson apoyaron públicamente la película manifestándose contra la censura. Garganta Profunda hizo que una Administración declarase la guerra a la libertad. Convirtió el hecho de comprar una entrada de cine en una auténtica revolución.

Gerard Damiano, el director, contó con un presupuesto de 24.000 dólares y con un equipo de apenas diez personas. Jamás imaginó que su película sería un hito y recaudaría más de 600 millones, como prueba el hecho de que ni siquiera se atreviese a utilizar su propio nombre en los créditos (aparece su seudónimo: Jerry Gerard). Aunque se especula con que parte de su éxito se debe a que estaba financiada con dinero de la Mafia de Nueva York, lo cierto es que el mérito fue de la acertada promoción que se hizo de la película a base de las protestas de los defensores de la moralidad que publicaba la prensa, junto con la entusiasta interpretación de Linda Lovelace, una de las incipientes starlettes de la época. Su incuestionable talento como felatriz hizo que Damiano reconsiderase el título originario, The Doctor Makes a House Call, que reflejaba el argumento médico de doctores y enfermeras tan convencional dentro del cine X, por Deep Throat (Garganta Profunda), que alude a la clave de la historia: Linda, apasionada pero incapaz de llegar al orgasmo, sufre una anomalía genética que su médico descubre: tiene el clítoris en el fondo de la garganta. Y ella, comprende pronto que disfrazada de enfermera puede satisfacer sus deseos orales con varios de los pacientes de la consulta.

 

El documental

Más de 30 años después de que “Garganta Profunda” entrase violentamente por primera vez en la conciencia colectiva, el documental Inside Deep Throat, examinaba la sima entre las modestas intenciones de los cineastas y el imprevisto legado que crearon sin proponérselo. Estrenado en España el 23 de septiembre 2005, dirigido por Fenton Bailey y Randy Barbato, contó con la participación de Peter Bart, Carl Bernstein, Tony Hill, Ralph Blumenthal, Barbara Bareman, Helen Gurley Brown, Susan Brownmiller. El documental recopila de modo soberbio testimonios de los protagonistas de la película original y supone una oportunidad única para comprender, de primera mano, muchos de los entresijos del tan aireado mundo del porno además de una oportunidad de contemplar las mejores felaciones de la historia.

En efecto, Linda Lovelace se convirtió en la felatriz más insigne, reputada y emulada del mundo. Hay otras actrices porno que pretenden destacar a base de realizar felaciones múltiples (gesta complicada debido al enorme tamaño de los penes de los actores porno y a que cada uno sigue trayectorias y ángulos distintos). Para alguien no profesional del sexo ni del porno, la contemplación de esos instantes en que Linda parece que va a engullir al tipo entero, esa velocidad de los movimientos… resulta indescriptible, entre excitante y un verdadero shock. ¿Pero cómo es eso posible?, te preguntas. Hasta que no la vi en acción, hasta ese fragmento que ofrece Inside Deep Throat, pensaba que cualquiera con cierto entusiasmo, algo de know how y tal, podía hacer una felación inolvidable. Me equivocaba. En efecto, algunas actrices se aplican a la tarea de succionar y lamer como si les fuera la vida en ello, pero visto lo que la Lovelace era capaz de hacer, te explicas porqué alcanzó semejante status de icono. Cuestión mucho menos glamourosa fue su vida, lean sobre ella en internet, donde se dice que fue prostituta, que protagonizó una cinta de zoofilia con un perro (hecho que ella negó hasta que le pusieron la prueba delante…); Linda, con los años, se convirtió en acérrima opositora de la pornografía; decía que ella había rodado sus películas porno obligada “a punta de pistola” por su marido/chulo. Y el coprotagonista masculio, Harry Reems, pasó por la cárcel por culpa, precisamente, de haber rodado “Garganta Profunda”.