Asesinos de élite

Les tengo un poco abandonados. Lo sé y lo siento. Pero tengo una razón, o sea, una lista de ellas que me han ocupado el tiempo. Entre otras cosas, estuve en el pase de prensa de la película Asesinos de élite, un thriller de acción de elevado presupuesto (¡cómo me gusta a mí fundir un presupuesto!). Inspirada en el polémico libro de Sir Ranulph Fiennes “The Feather Men”, recorre a ritmo vertiginoso el mundo entero, desde Australia hasta París, pasando por Londres y Oriente Medio, siguiendo los pasos de un ex agente del servicio aéreo de élite británico (Jason Statham) obligado a abandonar su retiro para rescatar a su mentor (Robert de Niro). Para ello, deberá llevar a cabo la casi imposible misión de matar a tres asesinos implacables y a su líder (Clive Owen).  Está dirigida por el debutante Gary McKendry y, como ya les he ido adelantando, cuenta con un potente reparto encabezado por Jason Statham (Transporter, Los mercenarios), Clive Owen (Intruders, Plan Oculto), Robert De Niro (Red Lights, Uno de los nuestros), Dominic Purcell (Lincoln en “Prison Break”) y Ben Mendelson (Animal Kingdom). La única actriz es Yvonne Strahovski (Sarah Walker en “Chuck”).

Se la recomiendo a todos y todas mis lectores y lectoras.

A ellas, porque ¡por fin han dado con el concepto: “porno para mujeres“! Sin haber sexo ni desnudos (y eso a nadie le pesa más que a mí…), resulta que aunque eran las 14h del mediodía de un día cualquiera de entre semana, sales de la penumbra de la sala de visionado con cara de haber tenido un sueño erótico. Y no, no es que yo esté falta de nada -doy muchas gracias a Dios por ello y toco madera-, es que el casting, no me lo van a discutir, es inmejorable  -sólo añadiría un par de actores-chulazos más de los made in USA, pero no me puedo quejar-. Y otro aspecto que debería imponerse, potenciarse y extenderse en el negocio cinematográfico, siguiendo el más puro estilo de Guy Richie, es que en los 116 minutos que dura, ¡no salen mujeres! Sólo una, la que les he dicho antes. Se trata de un personaje secundario que viene a amargarnos la película a todas y un poco también a abofetear el sentido común, si lo pensamos un poco (muy poco, claro). Sólo les diré de ella que es una especie de Bar Rafaeli, la top, la ex de Leo Di Caprio, vestida de granjera y con cara de no haber roto un plato. Sí, una campesina de metro ochenta, rubita, dulce, casta, … Súper creíble ella moviendo a pulso esas inmensas balas de paja, vestidita con esas botas y ese trapillo minifaldero.

No me recordaba casi nada a las modelos brasileñas que van en sujetador y con alas en la espalda… Y más en estos días que no hacemos más que ver a Pedro Piqueras atragantándose con sus propias babas al dar paso a las imágenes de Victoria’s Secret (hasta yo me pongo bruta mirándolas desfilar con esas bragas de pedrería y esos ligueros). Y ni siquiera me consoló escuchar una frase (maravillosa, y que yo digo hace años) que le dice el guapo de Prision Break a Statham: “Dime una tía buena y yo te diré un tío harto de ella” -mi versión es algo más hardcore…-. Y la dice justo al salir mi chico de llamar a esta pelandrusca desde una cabina (recordatorio: en las ciudades aún hay cabinas porque los asesinos y los agentes secretos no pueden llamar desde ningún móvil) y todo porque en cuanto que a un hombre le haces dos preguntas seguidas, ya resulta que eres un coñazo… Fíjense que en esto, ya siento reconocerlo, estoy con ella: ¿tu novio se marcha durante días y no te dice ni a qué, ni adónde, ni hasta cuándo, ni con quién? Eso es que está con otra, ¿o no? Pero a pesar de darle la razón aquí… ¡ay, cómo la odio por poder liarse con el hombre de mi vida: Jason Statham! En Asesinos de élite está que se sale. Vaya por delante que, haga la película que haga, este rapado con pinta de tímido me enloquece; hay gente que no se pierde una de Woody Allen o de Pedro Almodóvar. Pues eso: yo, a él, siempre voy a verle. Y eso que ni siquiera puedo escribir su nombre correctamente sin buscarlo en Google… Lo mío por él podría considerarse una especie de amor de laboratorio. Por puro perfecto, quiero decir. Por él lo dejaría todo. Por él me trago horas de metraje de puñetazos, tiros, peleas, ojos morados y rajas en la cara; persecuciones por carreteras, desiertos y tejados, explosiones, asesinatos, ejecuciones y secuestros… Sería su enfermera, su masajista, su amante, su geisha…

Por él hasta cocinaría. Por él haría footing. Basta, Eva. Eso no (ya me estoy pasando… ). Y lo mejor es que no le conozco. Quizá sea por eso… ES por eso. Le amo por lo que representa (y por ese cuerpo que usaría hasta hacerme llagas…). Es de los pocos hombres que cuando te contesta que no está pensando en nada, ¡miente!: se debe a que no te quiere preocupar con la bomba que ha explosionado hace un rato en su coche, y no a que tiene otras dos novias y está ofuscado porque no caben tantos polvos en la agenda de nadie en un mismo día. Sus “ausencias” no son en balde: obedecen a misiones de espionaje, a que trama conspiraciones contra los servicios secretos internacionales, y no a que se va a los bares con amigotes chungos.

Y ellos, mis imprescindibles y queridísimos lectores masculinos, han de ir a verla porque como peli de acción, es de las mejores (¿no les he dicho el dineral que se han gastado en hacerla y el reparto que tiene?). Si se quedan con eso, perfecto, porque si piensan un poco (y tampoco hace falta cambiar ahora) se van a sentir irremediablemente como una mierda; porque eso son hombres y no los que yo me cruzo, atajo de machos alfa de cuarta, incompetentes emocionales y cobardes. Recuerdo a mi Jason diciendo: “Matar es fácil, lo difícil es vivir con ello“, ¿cuántas veces han dicho ustedes algo parecido?

Estreno: 18 de noviembre.

Olvidaba una de las frases de la peli: “No tengo problema con la sangre, a mí me preocupa la tinta”. La podría haber escrito yo.

Pero no es lo único que he hecho estos días. Quizá mañana les cuente más. La fiesta del sábado por ejemplo.