Citas

Contesto a un lector que me pide opinión y sugerencias para causar buena impresión en una cita. La imagen (como conjunto de factores: ropa, olor, modales, tono de voz, etc.) es importante. Vivimos en una sociedad de consumo, donde la apariencia es crucial y en la que no se nos dan segundas oportunidades casi nunca.

Hagamos un ejercicio de autoanálisis honesto: tan malo es que permanezcamos horas contemplándonos ante un espejo, como hacía la bruja de la Bella Durmiente, como que nos descuidemos hasta el extremo de no darnos cuenta de que llevamos un lamparón en la camiseta. Ni Narciso en el estanque ni el vagabundo de la plaza, hay que encontrar, dentro de ese aura mediocritas, ese estilillo que nos favorece y que a esa persona le agrade (lo genial es que le parezcas “lo más”, pero para poder empezar “algo”, confórmate con no desagradar a esa persona).

* Causar impacto

* Ser memorable y trascender

* Dar la información necesaria, no más no menos.

* Ser atractiva y diferente a las demás.

* Ser consistente con tu empresa.

Sería el perfecto resumen de cuanto hay que tener en cuenta en el para ir a una cita, sin embargo lo leía en el blog de diana.carlosmadrigal.com e iba referido al reto en una tarjeta de visita…

El mismísimo Kamasutra apunta “Hay personas que jamás consiguen el objeto de sus deseos, ni aún después de practicar todo lo enunciado en este libro, por lo que entonces debe tratar de conseguirlo por otros medios distintos; maquillaje exterior, como se le podría denominar en Europa y América. Si no se tiene buena presencia, juventud, belleza, tanto en el hombre como en al mujer, si por una causa u otra no resultan agradables, es entonces cuando deben recurrir a estas otras artes, a los medios artificiales, al “maquillaje exterior” y, a renglón seguido, explica un montón de fórmulas afrodisíacas que se echan sobre el pene y demás, para que tu amante te pertenezca. No es el caso.

Etiqueta

Si no te importa, y con todo respeto al artículo 14 de la Constitución Española, que proclama la igualdad de derechos y de deberes entre hombres y mujeres, deja que te aclare que seguir siendo caballeroso no significa que renuncies a tu igualdad. Déjala pasar, ábrele la puerta del coche, cédele el asiento… Algunos lo hacen siempre, otros hasta que te han echado un polvo –como técnica de conquista para impresionarte a base de galantería-, y otros, lamentablemente, seguro que no saben de qué hablo.

Los dos besos

Cuando te acercas a esa persona tanto como para besarla es el momento en que puede, además, olerte. No seré yo quien copie las frases de los anuncios de colonias, pero había una en concreto: “en las distancias cortas, una colonia de hombre (o de mujer) se la juega”.

Dar la mano

(Con esas mismas manos que van a recorrer luego todo tu cuerpo). Sudorosas, débiles, demasiado largas… todas estas sensaciones cuentan, se van evaluando. Por ello la importancia de la higiene, de si te muerdes las uñas, o las llevas mugrientas, o largas, o eres devoto del cutrísimo hábito de dejar que la del meñique crezca como los guitarristas, la otra persona lo detectará e inconscientemente, se sentirá decepcionada y menos atraída por ti, se reducirán las probabilidades de llevártela a la cama. Cómo te colocas, cómo te sientas, qué partes del cuerpo te acaricias “por accidente”, son detalles que también puntúan.

(seguiré)

Foto: Andres Marcet