Sex on the beach

Queridísimos lectores, lamento decirles que no vamos a explicar la mezcla del maravilloso cóctel Sex On The Beach. Esto va de otro tema; uno que destapó DEC… Me van a permitir que hoy abandone todo registro imparcial y protocolario y me limite a opinar. Y opino que a Antonio Canales se le ha ido la olla. Pero, por favor… ¿a quién se le ocurre ponerse a practicar sexo oral a plena luz del día, en una playa pública? Me parece un error que se haya dejado llevar por el subidón, echando a perder tantas cosas de golpe… Porque recordemos que se ha “vendido” como hetero toda la vida, que tiene familia (una ex, dos hijos y tal)… Me parece increíble que a estas alturas y sabiendo cómo está el patio mediático (todo ciudadano se cree paparazzi, amén de los que como Diego Barbosa, se ganan el pan cazando intimidades cuanto más sórdidas, mejor pagadas) la líe tan parda en una playa. Repito, vaya error.

Baste este nuevo caso para recordar lo caras que salen algunas mamadas. Por favor, déjenme hacer memoria y, añadan otras que yo me olvide en el tintero:

– La de la becaria más fea y asquerosa de la historia, Monica Lewinsky, practicada en el despacho Oval al ex Presidente de Estados Unidos Bill Clinton -el culpable de absolutamente todo- le marcaría forever and ever.

– La de la prostituta más chunga del reino, Divine Brown, fue tal cual se traduce: un marrón de proporciones divinas, sin duda. Esa mamada hecha en la parte de atrás del coche del actor Hugh Grant -el culpable de absolutamente todo-, por el módico precio de 80 dólares, se cargó de un plumazo la fama de buen chico y el noviazgo que éste mantenía con la preciosa modelo y actriz Elisabeth Hurley.

– La ya casi olvidada escenita de sexo en vivo protagonizada por Paris Hilton, la heredera desheredada de cabello decolorado colgada en una web que la interesada logró clausurar por uno de sus novios -el culpable de absolutamente todo-, se asemeja a la de Pamela Anderson y su ex Tommy Lee -el culpable de absolutamente todo-.

– A George Michael le han detenido tantas veces que puede hacerse un book de fotos contra la pared de una comisaría. En varias ocasines, fue por posesión de drogas, pero la que acabó con su más que frágil presunción de heterosexualidad, fue la de abril de 1998, cuando le arrestaron en los baños públicos de un parque por “actos lascivos” provocados por un policiá encubierto -el culpable de absolutamente todo-.