Cuestión de suerte

El aquí te pillo, aquí te mato es la mar de impredecible. La lotería del sexo nos puede llevar a tener un romance con una muñeca hinchable o con una Shakira. Como decía Tom Hanks en una escena de Forrest Gump:”La vida es una caja de bombones y nunca sabes cuál te va a tocar”. Muchos hemos oído teorías peregrinas (estoy muy sensible con el tema peregrinos…) acerca del tamaño y del rendimiento sexual de hombres y mujeres. Sin embargo, me temo que estoy capacitada para echarlas por tierra casi todas. Dispongo de testimonios fidedignos de señores que afirman que hay reinas de la pista de baile, actrices X, strippers y go go’s, vagas y desmotivadas, sosas e inapetentes entre las sábanas… Y lo mismo nos sucede a nosotras, que no podemos saber el tamaño del pene de nadie hasta que, a veces, resulta demasiado tarde. Será una vez se bajan la bragueta, cuando nos enfrentamos con “la verdad”. Es una lástima, pero esas leyendas urbanas que afirman que podemos calcular observando sus dedos, su nariz o sus pies, no sirven para nada…  ¡Anda que no los hay de naricilla chata y deditos de muñeca que, de pronto, desenfundan un auténtico kalashnikov! Y, aunque fueran fiables los datos indiciarios, tampoco adelantan nada acerca de si sabrá o no lo que hay que hacer con una mujer en la cama…

No queda otra que arriesgarse porque ¿cómo era eso de “La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida…”?